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El programa Manizales Cómo Vamos, que este año cumple seis años de labores en la ciudad, presentó ayer el informe de percepción ciudadana del 2017, en el que se aprecian resultados que tienen que llevarnos a la reflexión, sobre todo en lo relacionado con la economía. Siguen siendo bajas las calificaciones en lo ambiental y en espacio público, ante lo cual es fundamental que se adopten políticas que ayuden a que cambie la tendencia y se avance en la cimentación de una mejor calidad de vida para los manizaleños.
Como ocurre cada vez que se mide el indicador de orgullo, ahora los habitantes de la capital caldense destacan de nuevo ese sentimiento ante la ciudad, con un 95%. De hecho, en el último año mejoró 10 puntos, ya que en la medición del 2016 el resultado fue 85%. La misma tendencia se reflejó en la satisfacción de Manizales como ciudad para vivir, que pasó del 90% al 95%. Sin embargo, la gente empieza a ver nubarrones, que es importante identificar e interpretar: ante la pregunta acerca de si las cosas van por buen camino, hay un descenso del 79% al 73%, lo que marca un contraste significativo.
En este mismo sentido resulta clave entender los datos relacionados con la Administración Municipal y el alcalde Octavio Cardona, quien mejoró en imagen favorable, al pasar del 54% al 63% en ese indicador. Eso significó, desde luego, una caída en su imagen desfavorable, pero inquieta que al compararlo con su antecesor en el cargo (Jorge Eduardo Rojas) la gestión del alcalde actual resulte calificada muy por debajo: en el 2015 el resultado fue 60%, mientras esta vez la gestión fue calificada positivamente por el 41%. De la misma manera, el factor de confianza es débil, con apenas un 24%, cuando el de su antecesor en el 2015 era del 56%.
El informe de Cómo Vamos desnuda la preocupación de los manizaleños por la economía. Se observan mayores dificultades para la creación de empresas, lo mismo que para conseguir empleo. El año pasado el 24% de los ciudadanos encuestados creían que era fácil hacer empresa en esta ciudad; esa percepción la comparte ahora solo el 14%. En cuanto al empleo, la caída es más dramática, ya que en la medición del 2016 el 18% decía que en la capital caldense era fácil encontrar trabajo, ahora esa opinión solo la comparte el 7%.
Estos indicadores obligan un análisis más profundo para hallar causas de tales percepciones y aplicar los remedios que resulten pertinentes, porque no es suficiente con manifestarse orgullosos de una ciudad que, sin duda, ofrece ventajas comparativas positivas frente al resto del país, cuando hay dificultades para reunir los recursos familiares que generen cada vez mayor bienestar. Si bien el problema de la economía es nacional, e inclusive mundial, hay aspectos locales que pueden tener incidencias específicas en la mejora de la percepción en dicha materia, en lo cual los sectores público y privado pueden trabajar de la mano.

Es positivo que en seguridad, salud y educación haya mejora en los indicadores, pero resulta muy mal que la gente piense que la ciudad no cuenta con suficiente oferta cultural y deportiva. En lo primero no podemos caer en el conformismo, y por el contrario ser mucho más exigentes ante el proyecto de ciudad que apunta a ser más fuertes en educación, no solo en cobertura, sino en calidad y pertinencia. En esto tenemos que seguir comparándonos con los de afuera y no contentarnos con estar en el promedio. En lo relacionado con la cultura, por ejemplo, hay que revisar la crítica que hacen los ciudadanos, porque un orgullo de Manizales ha sido su vocación cultural que es necesario seguir fortaleciendo.