Hoy será un día de nerviosismo en Wall Street, como lo fue toda la semana pasada, a la espera del comportamiento de los principales indicadores bursátiles durante la jornada. Persiste la incertidumbre, debido a la expectativa del alza de las tasas de interés anunciada por la Reserva Federal (FED), como consecuencia del repunte de la inflación en los Estados Unidos, lo que podría llevar a que las bolsas europeas y asiáticas también se resientan, como ocurrió desde el pasado 5 de febrero.
El viernes pasado el comportamiento de las bolsas evidenció la gran volatilidad que afronta ese mercado de capitales, en el que el Dow Jones de Industriales perdió tan rápido un 2% como dos horas después ganó el mismo porcentaje. Situación calcada vivió el indicador tecnológico Nasdaq. El balance final fue positivo, pero lo que pase hoy marcará un camino hacia la estabilidad o hacia una volatilidad que podría incrementarse. Todo esto ocurre justo cuando tres cuartas partes de las empresas que forman el índice Standard Poor’s 500 presentaban la semana pasada resultados mejores a los previstos por el mercado. Al cierre este indicador se movió hacia abajo.
La pasada fue la peor semana desde enero del 2016, al experimentarse en un solo día una caída del 5,2% en el Dow Jones. Incluso, según los analistas, llegó a ser la tercera peor semana del siglo y la más bajista desde el 2008, cuando estalló la crisis financiera en el mundo por la burbuja hipotecaria. Además del anuncio de la FED podría estar influyendo el accidentado trámite entre demócratas y republicanos para evitar un cierre fiscal en Estados Unidos, para el cual finalmente se logró un acuerdo que permitirá financiar el gobierno hasta el 23 de marzo. También se habla de posibles especulaciones que usan máquinas para vender y comprar acciones con una rapidez inalcanzable para los seres humanos; todo pudo ser consecuencia de un algoritmo errático.
Esto ha tenido incidencia en los precios internacionales del petróleo y en las demás materias primas. El precio del hidrocarburo, por ejemplo, cayó y podría seguir haciéndolo. De hecho esta fue la peor semana para el crudo en dos años. La incertidumbre es alimentada por el contraste entre un Wall Street que se recuperó al final de la semana aunque en poca medida, frente a las bolsas europeas y asiáticas que cerraron a la baja, y comenzarán este lunes en medio de múltiples dudas. La mirada de los inversionistas hacia el mercado de los bonos, cada vez más rentables, podría llevar a que se den nuevas movidas violentas en las bolsas.
Frente a tal dinámica bursátil hay que resaltar que la economía colombiana, que podría ser considerada vulnerable a tales bandazos, se ha mantenido sin mayores sobresaltos. Lo único llamativo que podría estar relacionado con dicho fenómeno es la fluctuación del dólar que cerró la semana al alza, pero en niveles moderados. Lo ocurrido solo podría ser una especie de efecto de corrección económica relacionado por la buena dinámica de la economía estadounidense, ante lo cual Colombia tiene que, de todos modos, permanecer atenta, porque la alta volatilidad puede permanecer aún por un tiempo, de acuerdo con analistas.
Lo importante es que una recesión económica como la del 2008 no está a la vista, sino todo lo contrario: el ambiente es de recuperación; los indicadores de empleo en los Estados Unidos y la creciente inflación son síntomas de eso, pero también pueden ser causantes de nuevas turbulencias.