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El anotador del único tanto del partido fue Samy Merheg, en el minuto 91. También fue quien anotó el único penalti en la tanda definitiva
2025 fue el retorno del fracaso para Deportivo Pereira. Ni con Luis Fernando Suárez, ni con Rafael Dudamel el equipo Matecaña logró dar pasos adelante para construir un plantel competitivo que llegara a instancias finales.
Dos pasos para atrás
La debacle se vio venir desde el segundo semestre de 2024, cuando Suárez asumió como director técnico, desperdiciando un primer semestre de 44 puntos. En esa ocasión el equipo quedó eliminado prematuramente de la liga y perdió su cupo a copa internacional.
El primer semestre de 2025 fue una copia de la primera campaña del antioqueño, tanto que Álvaro López lo despidió a mitad de temporada.
Dudamel llegó con el objetivo de salvar a un equipo que daba muestras de naufragar entre la crisis económica y la derrota deportiva.
Lo logró desde la actitud, pero no le alcanzó en lo futbolístico, viendo cómo volvía a quedar por fuera de la fiesta de los ocho.
Su primer semestre completo era la prueba real de lo que el venezolano podía hacer en el equipo. El club contrató varios jugadores que él defendió y el segundo semestre empezó promisorio. Al menos jugando de local.
El Hernán Ramírez se consolidó como el mejor aliado de los aurirrojos que se sentían imbatibles en casa. Jugando por fuera era otro baile. Un equipo temeroso, errático y que solo sumaba empates.
En Copa, incluso contra rivales de menor categoría como Leones y Real Cundinamarca, sufrió los partidos.
Sin pagos, sin resultados
La crisis económica se hizo evidente desde el 5 de septiembre, cuando perdieron el clásico en Manizales. A partir de allí el equipo naufragó en los malos resultados, logrando dos meses sin victorias.
Casi eliminados de Liga, tuvieron un último envión venciendo a Millonarios como local. Luego fueron a Barranquilla y –como si sufrieran el síndrome del impostor– boicotearon una victoria en tres minutos.
La derrota en el Metropolitano era previsible, pero por el cómo, la hinchada y el club recibieron un golpe moral fuerte. La intención del cuerpo técnico y de los jugadores era desquitarse en la Copa.
Incapaces de remontar
Debían remontar un 2-1 contra Envigado, un equipo joven y descendido que intenta dejar una buena imagen antes de jugar en la B.
Y el equipo volvió a ser el reflejo de no tener una idea clara si Carlos Darwin Quintero no se inspira.
La gran deuda con Dudamel fue no poder construir un equipo que tuviera variantes tácticas ofensivas. Si el rival no se abre y ataca, el Pereira no hace daño.
Un juvenil con amor propio
Al final, un error en salida de los Naranjas, le dio a Gustavo Torres la oportunidad de ponerle un balón a Samy Merheg, para que el pereirano enviara al fondo de la red.
Ese gesto técnico del colombo-libanés al minuto 91, fue suficiente para que la hinchada creyera en la clasificación a semifinal. El juvenil anotó el gol, y la serie se fue a los penales.
Algo le sucedió a los líderes y experimentados futbolistas de Dudamel, que según él tienen jerarquía por su experiencia, que fallaron 4 de los 5 penales pateados.
El único jugador que acertó fue Merheg, nuevamente el juvenil de 19 años, manteniendo la fe. Salvador Ichazo también hizo su parte, atajando dos penales.
Fracaso tras fracaso
Al final, la derrota duele en el hincha Matecaña, porque queda la sensación de perder un año más y porque se siente el regreso a las épocas oscuras.
En Liga, el equipo deberá hacer un pleno de victorias en los 4 partidos que le quedan, para al menos, corresponderle al hincha el acompañamiento y el aliento de toda la temporada.
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