Fotos | Luis Fernando Trejos | LA PATRIA
La Policía Metropolitana y la Alcaldía de Manizales adelantan campañas preventivas contra el fleteo en distintos puntos de la ciudad. LA PATRIA los acompañó. Focalizaron seis sectores estratégicos donde realizan pedagogía y entregan recomendaciones.
"Retiré un dinero de un cajero en el Centro de Manizales y cuando me disponía a abordar un taxi, dos sujetos me arrebataron el bolso con toda la plata. Fue un instante, un golpe seco, un forcejeo,y el temor convertido en realidad".
La historia es de una víctima de fleteo y se repite una y otra vez.
En Caldas - especialmente en Manizales y La Dorada- los casos de hurto mediante esta modalidad delictiva han crecido con fuerza en los últimos meses.
En lo corrido del 2025, las estadísticas reseñadas por LA PATRIA revelan que se han registrado cuatro fleteos consumados y un intento en la capital caldense, todos denunciados oficialmente.
La cifra iguala y supera, mes a mes, los cuatro casos de todo el 2024, lo que enciende alertas entre las autoridades.
La Dorada también preocupa: en lo corrido del año se han documentado cuatro casos, frente a un solo hecho denunciado en todo el 2024.
Un aumento que no solo habla de números, sino de la sensación de vulnerabilidad que se respira en las calles (ver infografías).
Ciudadanos creen que el fleteo ocurre en el segundo mismo del asalto, pero la Policía insiste en que el crimen nace mucho antes: comienza con una mirada sostenida, un gesto de complicidad entre los delincuentes, un “marcador” que observa silencioso quién retira dinero, qué cantidad carga, con quién va y hacia dónde se dirige.
Esa vigilancia silenciosa es la parte más invisible del delito y, a la vez, la más peligrosa.
Plan Avispa
Frente a este panorama, las autoridades de Manizales pusieron en marcha desde la semana pasada el Plan Avispa, una estrategia conjunta de la Alcaldía y la Policía Metropolitana que pretende despertar alertas en la ciudadanía.
En La Dorada y en los demás municipios de Caldas la Policía realiza campañas preventivas dentro de los bancos y en zonas concurridas. El mensaje es tan directo como urgente: "Póngase avispa".
Cada tarde, uniformados y funcionarios recorren las calles de Manizales explicando a peatones, motociclistas y conductores qué es el fleteo, cómo opera y qué señales deben despertar sospecha.
No se trata solo de repartir volantes: hablan, escuchan, aconsejan, responden preguntas y acompañan a quienes expresan miedo. El objetivo es generar conciencia en los puntos donde el riesgo es mayor.
Puntos críticos
La campaña se focaliza en seis puntos neurálgicos de Manizales, todos cercanos a zonas bancarias o de alto flujo vehicular: la carrera 19 con Avenida del Centro, frente al Almacén París, el sector del Triángulo, sobre la Avenida Santander, El Cable, los semáforos del cementerio San Esteban, el sector de Laureles y los semáforos de La Asunción.
Los equipos rotan de un punto a otro durante una hora, siempre en la tarde, cuando el flujo es más alto y las dinámicas del fleteo suelen activarse.
La campaña se extenderá durante todo el fin de año y comienzos del 2026, la temporada más alta y neurálgica debido al pago de primas, la Navidad y La Feria.
El miedo
Para algunos ciudadanos, retirar dinero ya no es un simple trámite bancario. Es una rutina con sobresalto: miradas rápidas, manos temblorosas, pasos acelerados, la sensación de que alguien podría estar detrás.
Ese temor silencioso, del que pocos hablan abiertamente, es hoy una de las formas de violencia urbana que más afecta la vida diaria.
Algunas víctimas prefieren no denunciar, por miedo a represalias o porque reconocen que las bandas operan con estructuras bien organizadas. Tampoco quieren dar entrevistas, lo que hace más difícil dimensionar el tamaño real del problema.
Un policía de la Metropolitana, que ha visto de cerca la dinámica del delito, compartió dos casos recientes ocurridos en la ciudad:
Contó que Carlos, comerciante de 37 años, retiró $1 millón en una entidad bancaria del Centro. Caminó unas cuadras para tomar un bus, sin sospechar que dos hombres en moto lo habían seguido. Lo abordaron cuando cruzó una esquina solitaria.
Al revisar cámaras posteriormente, la Policía confirmó que fue observado desde el momento en que ingresó al banco. No hubo improvisación: lo marcaron, lo siguieron y lo atacaron.
Laura, una trabajadora independiente, retiró dinero para pagar proveedores. No notó que un taxi la seguía. Al llegar al conjunto residencial donde vive, dos hombres descendieron del vehículo y la intimidaron. El vigilante intervino, llamó a la Policía y los delincuentes huyeron.
Más tarde descubrieron que el “marcador” estaba dentro del banco haciéndose pasar por cliente. Ambos casos demuestran que el fleteo no es un ataque fortuito: es un seguimiento calculado, a veces milimétrico.
¿Hay complicidad interna?
Las entidades bancarias consultadas por este medio se abstuvieron de referirse a la posibilidad de que bandas de fleteros tengan complicidad de personal interno. No lo confirman, pero tampoco lo desmienten.
Lo que sí enfatizan es que los clientes deben estar atentos a las recomendaciones y que, cuando retiren altas sumas de dinero, soliciten acompañamiento policial, un servicio gratuito que pocos ciudadanos conocen o usan. El mismo usuario debe llamar al 123.
La Policía reconoce que es imposible eliminar por completo el riesgo, pero insiste en que la prevención puede evitar la mayoría de los casos.
“El fleteo es un delito oportunista. Entre más expuesta esté una persona, mayor es la probabilidad de ser elegida como víctima”, señaló un vocero del comando.
Por eso, las medidas no se centran solo en la fuerza pública: requieren cambios en los hábitos cotidianos de la gente.
Análisis
La modalidad de fleteo muestra un incremento significativo en Caldas entre el 2024 y el 2025, tanto en número de casos como en montos involucrados y niveles de violencia.
Mientras en el 2024 se registraron al menos nueve hechos en Manizales, Chinchiná, Villamaría y La Dorada, en 2025 la cifra subió a unos 14, con ampliación hacia municipios como Riosucio y Anserma.
En el 2025 también aumentaron los montos. El caso más grave fue un hurto por $230 millones en el Centro de Manizales mediante la simulación de un choque.
Otros hechos relevantes incluyen intentos y robos por $70 millones en Villamaría, $50 millones en Plaza 51, $40 millones en el sector de Palogrande y varios casos en La Dorada, donde en pocos meses se presentaron cuatro hechos consecutivos en la misma zona comercial.
Las modalidades se han vuelto más complejas: seguimiento en moto, ingreso a viviendas y negocios, uso de armas de fuego y estrategias más elaboradas. Algunos grupos delincuenciales operaban incluso desde otros municipios, como Medellín y Dosquebradas, y fueron capturados tras investigaciones con cámaras y análisis de llamadas.
En ambos años se repite un patrón: varias víctimas habían rechazado el acompañamiento policial después de retirar altas sumas de dinero, lo que aumentó su vulnerabilidad. Las autoridades advierten que muchos casos no se denuncian.
El Cable, el Centro de Manizales y la calle 16 de La Dorada continúan siendo puntos críticos en la región.

Tenga precaución al ingresar a un banco o retirar dinero de un cajero. No dé papaya y, en lo posible, vaya acompañado. Los ladrones están al acecho, sobre todo en esta temporada de fin de año y durante La Feria que se aproximan. Sea prudente y cuide su bolsillo.
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