A partir de hoy el exvicepresidente Germán Vargas Lleras empieza su carrera como candidato presidencial. Si bien todavía tendrá que ser tramitada su renuncia en el Congreso de la República, lo cierto es que no parece haber nada que se le atraviese en el camino a su aspiración de ser el próximo jefe de Estado. Durante los próximos 14 meses, ya sin casas para regalar y obras para inaugurar, el líder del partido Cambio Radical tendrá que ingeniárselas para conseguir los votos que necesita y obtener el triunfo en una carrera que promete estar muy competida.
Lo cierto es que durante el tiempo en que Vargas Lleras ocupó la Vicepresidencia recorrió todo el país, y estuvo en lugares lejanos de los 32 departamentos, mostrando su carácter y sus condiciones de ejecutor. Su ritmo de trabajo fue frenético, como seguramente será su campaña. Casi que todos los días de la semana estaba en distintos lugares de Colombia acompañado de funcionarios de los ministerios que se propuso liderar, Vivienda y Transporte. Ahora hay expectativa acerca de cómo será su papel de candidato, cuando en las encuestas su popularidad ya no es tan buena como hace unos meses.
La partida de Vargas Lleras deja a la ministra Elsa Noguera, de Vivienda; y al ministro Jorge Eduardo Rojas, de Transporte, con toda la carga de responsabilidad en sus hombros para sacar adelante los ambiciosos proyectos de vivienda social y de grandes obras de infraestructura que están planteadas por el actual gobierno. No puede negarse que el motor que les puso el exvicepresidente a estas iniciativas tuvo un efecto decisivo para que se avanzara con rapidez y se concretaran los sueños de muchos colombianos pobres que esperaban tener su techo propio, y que gran número de obras públicas avanzaron impulsadas por su tesón.
Si para los dos ministros esta es la hora decisiva, lo es aún más para el propio Vargas Lleras, ya que este podría ser su último chance de llegar a la silla que hace cerca de 50 años ocupó su abuelo, Carlos Lleras Restrepo. Es seguro que llegará a la primera vuelta solo, como se prevé que será la actuación de los demás candidatos que aspirarán por los diferentes partidos, y su gran reto será, de ser posible, ganar de una vez o por lo menos asegurar cupo en la recta final frente al otro aspirante que haya ocupado alguno de los dos primeros lugares. Su talante recio que preocupa a algunos es atractivo para otra buena cantidad de colombianos, y seguramente será clave para su victoria o su fracaso.
En las últimas semanas y días Vargas Lleras fue acompañado en sus giras por el presidente Juan Manuel Santos, quien pareció con ello darle el guiño a su candidatura, aunque también fue necesario en algún momento que el mandatario le halara las orejas y le pidiera que sus congresistas acompañaran los proyectos de implementación de los acuerdos de paz. Frente a ese asunto la incertidumbre acerca de su comportamiento futuro es real, pero muy seguramente en caso de llegar a la Presidencia no echaría reversa en lo pactado, aunque sería tal vez muy estricto en castigar cualquier incumplimiento de las Farc.
En lo relacionado con Caldas, esperamos que al ministro Rojas le vaya muy bien durante el resto de este gobierno y que los proyectos de infraestructura, como Aerocafé, puedan concretarse. Ojalá que la sombra de la corrupción de Odebrecht no afecte la gestión de su ministerio y que, por el contrario, las grandes obras que están en ejecución y que favorecen a Caldas, como Pacífico III, por ejemplo, no sufran ningún inconveniente. Que incluso la Ruta del Sol y el dragado del río Magdalena encuentren salidas viables que las hagan posibles pronto.