El pasado viernes el gobernador de Caldas, Guido Echeverri Piedrahíta, se reunió con los congresistas electos de la región para hablar de los principales proyectos de Caldas y la necesidad de recibir su apoyo para gestionar recursos nacionales para financiarlos. La actividad se enfocó, en buena medida, en el reciente estudio elaborado por la firma Profit Banca de Inversión, financiado por Findeter, que confirma la viabilidad del proyecto y aconseja que se apunte a ejecutar de una vez una obra ambiciosa, que pueda soportar las necesidades futuras de transporte aéreo en la región.
Se propone que no se haga el ejercicio simple de trasladar La Nubia para Palestina, como se ha sugerido, sino que se apunte de una vez a construir una pista de 2.600 metros de longitud, que permita la operación de aviones de mayor volumen, jets de fuselaje estrecho para 170 pasajeros. De acuerdo con el estudio, la viabilidad económica y social del proyecto es total, pero para concretarlo se requeriría una inversión de 450 millones de dólares (cerca de $1 billón 400 mil millones), operación que solo podría llevarse a cabo con la participación de un tercero, a través de una Alianza Público Privada (APP).
La apuesta de la Nación para hacer realidad este sueño caldense, que cada vez se demuestra no es caprichoso sino una necesidad real, tendrá que ser más importante que la ofrecida hasta ahora por el Gobierno Nacional. Además, tendrá que verse como una obra de fuerte impacto positivo no solo para Caldas sino para todo el Eje Cafetero, tomando en cuenta las características actuales y las posibilidades reales de crecimiento de los terminales aéreos de Pereira y Armenia. Por eso hay que destacar que además de los parlamentarios de Caldas elegidos el pasado 11 de marzo se hayan hecho presentes congresistas electos de departamentos vecinos.
Ya no hay disculpas de carácter técnico para no hacer la obra, tampoco hay justificaciones de orden socioeconómico para frenarla, y desde el punto de vista financiero lo que se necesita es un gran esfuerzo para llevar a buen término una obra que hoy parece costosa, pero que más adelante se convertirá en gran polo de desarrollo que arrojará inmensos beneficios. Ya la firma inglesa Atkins, que hizo un estudio preliminar alrededor de la conveniencia o no de construir Aerocafé, había concluido que era más costoso no hacer la obra que hacerla. Todo esto se confirma, así que es vital poner manos a la obra sin pausa y con total compromiso.
En los meses que restan de la administración del presidente Juan Manuel Santos hay que hacer todos los esfuerzos para que la iniciativa quede viabilizada y con compromiso de recursos de vigencias futuras, y una vez se tenga electo al nuevo presidente es fundamental que ejecute hechos concretos que lo hagan realidad, ya que prácticamente todos los candidatos han manifestado en esta campaña su decisión de sacar adelante el proyecto. Que los parlamentarios del Eje Cafetero trabajen en bloque para sacar adelante la obra, es fundamental.
Este trabajo en equipo también es necesario para impulsar los demás proyectos de infraestructura y de impacto regional que presentó la Gobernación de Caldas el viernes. Además, hay que insistirle al Gobierno Nacional que no se recorten las regalías a los proyectos de ciencia y tecnología, porque si bien en otras regiones no se hace buen aprovechamiento de ellos, en Caldas sí hay la intención de avanzar, y no podemos caer todos en la misma bolsa por culpa de otros. Es bueno mantener esa buena sintonía entre los gobernantes y la fuerza parlamentaria, como estrategia para luchar contra el centralismo que ha imperado y abrir puertas al progreso regional.