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Desde el 8 de junio de 1708 reposan en el fondo del Mar Caribe, a unas 9 millas al frente de Cartagena, los tesoros que transportaba desde tierra americana hacia España el mítico Galeón San José. Después de 309 años del ataque de barcos ingleses que lo hundieron el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, anuncia que ya se cuenta con un socio con el que se conformará una Alianza Público Privada (APP), con el propósito de rescatar objetos valorados en, por lo menos, 3 mil millones de dólares. De acuerdo con los relatos de la época y documentos conservados en el archivo de Sevilla, en la embarcación viajaban esmeraldas, barras de lingotes macizos de oro y de plata, custodias y otros valiosos objetos.
Las primeras noticias sobre la posible ubicación del galeón, cuya leyenda le sirvió a Gabriel García Márquez para construir románticas escenas de su novela El amor en los tiempos del cólera, se tuvieron en 1982, el mismo año en que el escritor ganó el Premio Nobel. En ese momento surgió un litigio entre la empresa estadounidense Sea Search Armada (SSA) y el Estado colombiano acerca de quién debería quedarse con los tesoros encontrados, los cuales estarían a unos 300 metros de profundidad.
En el 2007 un pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia colombiana puso mayor claridad al respecto, al fallar que las piezas catalogadas como de valor histórico, artístico y arqueológico serían propiedad del país, y que solo se daría el 50% a SSA de las que fueran inventariadas como tesoro. Posteriormente, en el 2011, fue la Corte del Distrito de Columbia (Estados Unidos) la que favoreció a Colombia, al fallar que el tesoro es propiedad de nuestro país. De todos modos SSA sigue alegando que tiene derechos sobre el botín, y ha adelantado procesos de embargo; el gobierno español también se ha sumado a los reclamantes, con el argumento de que para esa época ellos eran los dueños del galeón y de lo que éste transportaba, y que todos los tripulantes también eran españoles.
En el 2015 un arqueólogo submarino que encontró en el Congreso de los Estados Unidos un mapa con información sobre el lugar en el que se halla el San José tuvo contacto con el gobierno de Colombia, y desde ese momento volvió el interés por rescatar el tesoro. De acuerdo con Santos, ya se cuenta con una propuesta que cumple con los más altos estándares científicos, tecnológicos y financieros requeridos para el conocimiento del patrimonio cultural y que se acoge a las condiciones impuestas por Colombia. El próximo 14 de julio se llevará a cabo en Cartagena la audiencia pública en la que se dará comienzo oficial a las tareas de rescate.
Desde luego que en esta labor tendrá que usarse tecnología de primer nivel y contar con los expertos más destacados del mundo en esta materia, entre ellos uno que participó en el hallazgo del también mítico Titanic. Para ello, Colombia y el socio privado tendrán que arriesgar capital, pero se espera que el esfuerzo sea recompensado con creces. Un asunto fundamental sería la creación en Cartagena de un museo con parte del tesoro, lo que ayudaría a comprender la historia de esta región de América durante esa época en la que éramos colonia española.

No obstante, pese a esta ilusión que emerge y se concreta, con el rescate se ven venir toda clase de pleitos provenientes de quienes se creen con derechos. Ante esto, el Estado colombiano tiene que prepararse para que no pase lo que ha ocurrido con la soberanía en el Archipiélago de San Andrés y Providencia, en el que ya perdimos una significativa porción de mar frente a Nicaragua. Desde el 2013 el país cuenta con una ley acerca de la protección del patrimonio cultural sumergido, que ayudaría a que el tesoro no se diluya en los vericuetos jurídicos.