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Cuando surgió el proyecto de la doble calzada para unir las tres ciudades capitales del Eje Cafetero se pensó siempre en una gran vía que ayudara a integrar la región y que impactara de manera positiva en el desarrollo regional. Hasta el momento, pese a la demora que se tuvo en la década pasada para ejecutar el proyecto, ese objetivo se ha cumplido, y los recorridos que antes eran muy demorados hoy se hacen de manera muy fluida y rápida, en términos generales.
Para contribuir a ese propósito, y debido a la falla geológica que existe en la vía tradicional de ingreso a Chinchiná, fue necesario modificar el trazado en ese sector y construir la que fue llamada Variante de La Paz, la cual acaba de ser abierta y puesta al servicio. Es una carretera en calzada sencilla que nace poco después del puente Doménico Parma, va por detrás de las bodegas de Arme y sale al sector de Guayabal antes del peaje de Tarapacá II, en un tramo de 1,2 kilómetros de distancia. Hacia futuro, la idea es que pueda ampliarse a doble calzada, considerando que los predios que se necesitan ya están comprados.
Resuelto ya el paso por la variante de La Paz surge la inquietud acerca de la entrada a Chinchiná, municipio que tiene su ingreso principal por la antigua carretera a Manizales, pero que con el nuevo trazado de la doble calzada queda alejado. Es importante que en ese municipio se piense en opciones para concretar un ingreso cómodo y seguro, que no sea obligatorio dar muchas vueltas para poder entrar a él. Una alternativa podría ser construir alguna intersección que conecte con la vía que también comunica a Palestina, como una forma de acercar la doble calzada a los dos municipios. También deberá pensarse en obras de estabilización de los terrenos en la entrada tradicional, para que la falla no siga avanzando y evitar daños graves en el futuro.
Es mucho lo que todavía puede ser mejorado en el proyecto, y por eso es pertinente que se piense en la ampliación del peaje de Tarapacá II, donde en fechas de gran movimiento de vehículos se forman largas filas de carros para poder continuar su camino. Es buena idea que en este lugar se piense en ampliar de 5 a 12 carriles, como está previsto en los diseños. Ojalá que la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) responda con rapidez y afirmativamente para que muy pronto se logre un flujo más rápido de vehículos a través de ese peaje. 
Además hay que pensar en que haya una verdadera doble calzada en todo el trayecto entre Chinchiná y el sector de El Jazmín, en Santa Rosa de Cabal (Risaralda), en el cual cada vez hay mayor cantidad de vehículos y la presencia de camiones hace que las velocidades tengan que reducirse demasiado luego de pagar un costoso peaje.

Es verdad que está pendiente el fallo que debe entregar este año el Tribunal de Arbitramento acerca de si la concesión Autopistas del Café debe devolver o no el proyecto a la Nación, pero mientras que ello ocurre no puede perderse el impulso de seguir mejorando esa doble calzada para que sea cada vez una vía más eficiente y rápida. Además, así no sea ese consorcio el que desarrolle esas obras es importante tenerlas proyectadas hacia futuro, ya que la Nación deberá permitir que los ingresos por peajes en esa vía sigan llegando a las arcas de los tres departamentos, con destino a mejorar su infraestructura vial, y continuar cumpliendo con el objetivo con el que nació la idea de construir esa carretera.