Es comprensible que el Gobierno Nacional tenga que hacer recortes en el Presupuesto para el 2018, tomando en cuenta que los ingresos por la crisis de precios del petróleo se han visto disminuidos de manera significativa. Lo que no puede entenderse con mucha facilidad es que, precisamente, cuando los deportistas colombianos están en su mejor momento en toda la historia, los recursos para ese sector terminen recortados en $347 mil millones (66% menos que en el 2017), lo que necesariamente va a afectar su rendimiento y tendrá efectos negativos sobre las nuevas figuras que aspiran a ser deportistas de élite.
Solo hay que hacer un repaso al desempeño de nuestros exponentes en las diferentes disciplinas en los dos últimos Juegos Olímpicos para observar los efectos de la mejora que se ha hecho en los recursos para apoyar el deporte, por lo que resulta salido de toda lógica que se les quite el impulso a quienes vienen mostrando resultados positivos en cada una de sus actuaciones. También es contradictorio que cuando más se habla de construir y consolidar la paz en el país, una herramienta tan importante para ello como el deporte resulte damnificada. Si queremos un cambio real en Colombia hay que esforzarse para invertir cada vez más en educación, cultura y deporte.
El hecho de que el recorte se haga en la construcción y remodelación de escenarios deportivos no mitiga el impacto negativo que esto representa para el deporte colombiano. Si no hay buenos lugares para el entrenamiento y la práctica del deporte se van a ver opacados los logros y el rendimiento de los deportistas, así para ellos existan ayudas económicas e incentivos. Las competencias se ganan cuando hay una combinación equilibrada de deportistas apoyados, entrenadores de primer nivel, una dotación mínima de implementos deportivos y escenarios en excelente estado.
Razón tienen los deportistas que han ganado medallas de oro, plata y bronce en los Juegos Olímpicos, y los que vienen ganando y destacándose en competencias en distintas disciplinas en todo el mundo en manifestar su descontento por la postura del Gobierno Nacional. No puede castigarse a los que vienen demostrando calidad y ganas de poner en alto el nombre de nuestro país, en términos comparativos lo que se invierte en ellos es tan poco que no resulta pertinente bajar más sus recursos. En este mismo sentido, es verdad que la empresa privada también podría aprovechar el buen posicionamiento de nuestros deportistas para invertir más en ellos y ayudar a que sigan apareciendo los frutos.
Tras una reunión con el ciclista élite de Colombia Nairo Quintana, el presidente Juan Manuel Santos se comprometió a revisar las cifras para evitar que el deporte se afecte. Ojalá que se haga un buen examen y los ajustes se hagan en otros rubros que tengan menor impacto, y de esa manera aspirar a que se haga una buena preparación para las Olimpiadas de Tokio 2020, donde podríamos cosechar nuevas preseas de oro.
La situación fiscal nacional es difícil, pero también es verdad que como lo argumenta el Comité Olímpico Colombiano (COC) el presupuesto para el deporte de nuestro país es el más bajo del continente, lo que demuestra que la competitividad de los nuestros es bastante alta, y lo peor que puede hacerse es desestimularla. Una mirada más estratégica al Presupuesto Nacional podría darle luces al Gobierno para que esos cerca de $400 mil millones que se le piensa quitar al deporte sea recortado en rubros que no tengan tanta importancia en el inmediato futuro.