La campaña del Once Caldas del 2017 es para el olvido. En el campeonato de la Liga del segundo semestre el equipo manizaleño terminó en la posición 17, con solo 21 puntos de 60 posibles, un rendimiento del 35%. Esta debacle ocurrió, justamente, cuando más esperanza se sembró entre los aficionados, al tener como director técnico al mundialista Francisco Maturana. Los malos resultados llevaron a que el Once termine esta temporada en la posición 18 en la reclasificación, superado en las malas actuaciones solo por el Cortuluá y el Rionegro Águilas.
Las estadísticas del equipo local son las peores en por lo menos dos décadas, aunque hinchas históricos se atreven a decir que en los 56 años del club es el momento más triste, al tener que empezar una lucha permanente para no descender. Hay que recordar que en las postrimerías del siglo pasado el Once fue protagonista de una racha ganadora que lo llevó a clasificar varias veces a torneos internacionales y que durante casi toda la década pasada no solo obtuvo varias copas en el torneo nacional, sino que todavía resuena entre sus hinchas el orgullo de haber sido campeón de la Copa Libertadores de América en el 2004. De esa época de oro no quedan sino los recuerdos, mientras en los seguidores del equipo manizaleño se mantiene la ilusión de volver a los momentos de alegría.
Hoy son tan negativas las estadísticas que en el campeonato del primer semestre del 2018, el Once Caldas comenzará a solo tres puntos del descenso directo, lo que podría profundizar los sufrimientos de los seguidores, que en ningún momento imaginaron que el equipo pudiera llegar tan bajo. Tal situación obliga a que la campaña sea casi perfecta, para poder alejarse de ese fantasma que los directivos desestimaron hace un tiempo, cuando se les advirtió que los resultados deportivos del equipo podrían llevar al Blanco Blanco a la posibilidad de irse a la B. Para el fútbol del Eje Cafetero eso sería desastroso, debido a que tanto el Deportivo Pereira como el Deportes Quindío siguen anclados en ese torneo, sin poder regresar a la primera categoría.
Pese a que todavía no hay una confirmación oficial de los directivos, medios nacionales aseguran que el nuevo técnico del equipo manizaleño será Húbert Bodhert, actual técnico del Jaguares, y quien tiene la característica de lograr buenos resultados con nóminas modestas e inexpertas. Si se confirma dicha contratación se ratificaría que la dirigencia del Once apunta a no tener figuras en la cancha que puedan resultarles costosas, y que preferirán mantener la base actual del equipo, con pocas variaciones. Ojalá esta apuesta les salga bien, sería muy triste que por no arriesgar un poco dejemos que el que fue considerado en un momento entre los mejores equipos del continente termine jugando un campeonato de segunda.
Los errores durante los años recientes son palpables. Ha sido un total desacierto la contratación de jugadores, lo que no ha permitido armar un equipo consistente, con un estilo de juego claro y ganador. No se ha podido lograr la sintonía necesaria entre técnicos y jugadores, y de ahí el comportamiento irregular en la cancha y las continuas derrotas. El último error fue haber pensado que con solo un técnico de renombre se podría corregir el camino. No serían tolerables nuevos errores yéndose al otro extremo y contentándose con un equipo que no esté dispuesto a pelear el ingreso a los cuadrangulares finales. Sería una gran equivocación perder definitivamente la ambición. Tiene que armarse un equipo que sea competitivo, que alcance un nivel que recupere la esperanza.