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Desde hace algunos años se viene advirtiendo la presencia e incremento de los casos de tuberculosis en Caldas, una enfermedad que se creía superada desde hace mucho tiempo. De hecho, las estadísticas dicen que en el 2014 murieron 23 personas en el departamento debido a este mal, mientras que el año pasado fueron reportadas 43 muertes. O sea, en lugar de mejorar, es una crisis en incremento, y no hay indicios que demuestren lo contrario.
Para confirmar esta dura realidad, los registros de la Dirección Territorial de Salud de Caldas evidencian una tendencia creciente. Desde enero hasta la segunda semana de mayo pasado se tenía información sobre 126 casos comprobados de tuberculosis, 12 más que en el mismo periodo del 2016. Todo parece indicar que las Empresas Prestadoras de Salud (EPS) no están reaccionando a tiempo para evitar que una tos persistente se complique y termine en un caso complejo como lo es la tuberculosis.
Expertos en temas de salud señalan que un diagnóstico temprano, a través de una baciloscopia (prueba seriada de tres días consecutivos para ver qué bacteria está en la saliva), es fundamental para atacar la enfermedad y no permitir que conduzca a la muerte. En muchas ocasiones la gente consulta por tos persistente, pero no se le atiende con rigor bajo el argumento de que es solo una gripe o una situación pasajera. Lo cierto del caso es que su contagio es relativamente fácil, solo se requiere que una persona infectada tosa o estornude para que en el aire se transporten partículas que pueden llegar a las vías respiratorias de otras personas.
Este fenómeno evidencia el riesgoso vacío que se tiene en las EPS en materia de promoción y prevención de la salud. Lo peor es que sobre casos sospechosos de tuberculosis tampoco se actúa con rapidez y eficiencia, y es real el peligro de que las cifras de contagios sigan subiendo y que el número de muertes por esta causa también vaya en alza. Es frecuente que, pese a mostrar síntomas delicados como dolor en el pecho, tos con sangre, cansancio físico, fiebre o sudoración nocturna, a los pacientes se les despache con paliativos para resfriados, cuando puede ser algo más grave.
Estudios científicos y estadísticas describen muy bien el tipo de población que es más vulnerable, que corresponde a personas por encima de los 50 años, a las que les siguen las que están entre los 30 años y los 34 años. Con solo impulsar programas de seguimiento a estos grupos demográficos y actuar ante la más mínima sospecha de una tuberculosis podría corregirse este problema de manera rápida. También hay enfermedades conexas que funcionan como caldo de cultivo para desarrollar el mal, y por ello debería ser sencillo identificar candidatos, y trabajar con ellos en prevención. Eso evitaría costosos tratamientos y, desde luego, el riesgo de morir.

Hay que tomar consciencia de que la bacteria que origina la tuberculosis puede ser resistente a los medicamentos. No se debe esperar a tratar de curarla cuando puede ser contenida. Es urgente que todo el sistema de salud en Caldas actúe de manera decidida, y que desde las EPS se cambie la actitud para ser más proactivos y anticiparse a los problemas. La pasividad no solo es más cara para esas empresas, sino que es totalmente perjudicial para toda la sociedad ante el riesgo de que la tuberculosis siga expandiéndose al ritmo que lo viene haciendo.