Toda clase de mitos se han tejido alrededor de la eficacia, conveniencia y efectos de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), lo que ha puesto en riesgo la salud pública en Colombia, y sobre todo a las niñas y adolescentes que no han recibido protección con este medicamento, y estarían expuestas a desarrollar en el futuro un cáncer de cuello uterino, que pudo haberse prevenido. Los resultados del estudio epidemiológico divulgado recientemente por la Colaboración Cochrane (organización de unos 10 mil investigadores de 90 países que revisa rigurosamente asuntos de salud) dejan claro que es una vacuna segura y que no hay motivos para negarles ese necesario cuidado a las mujeres jóvenes.
Debemos recordar que desde el 2006 se cuenta con esta vacuna, usada en programas especiales de salud en 68 países, algunos de los cuales, como Australia, la imparten también a jóvenes varones de 12 a 15 años. Desde esa fecha se han logrado resultados significativos en la prevención de las lesiones causadas por el VPH. Ante las dudas que despertó este medicamento en varios lugares del mundo, se hizo un estudio que incluyó 26 experimentos clínicos con 73 mil 428 mujeres, y los resultados con concluyentes en torno a la seguridad y efectividad de la vacuna.
El VPH se adquiere por contacto sexual, pero el sistema de defensas de la mayoría de mujeres lo elimina. Sin embargo, en numerosos casos el virus causa anormalidades precancerosas en las células del cuello de la matriz, que requieren tratamiento para evitar que evolucione de manera negativa. Si la mujer está vacunada es posible evitar la aparición de esas lesiones, y por tanto los riesgos de desarrollar cáncer disminuyen sustancialmente. El VPH también es asociado a otros tipos de cáncer como los de vulva, pene, ano, recto, vagina, cavidad oral y faringe, lo que hace que la vacuna deba ser estimada positivamente. Además, de acuerdo con el mencionado estudio, no hay evidencia acerca de los posibles efectos secundarios de su aplicación.
En el caso de Colombia, la Corte Constitucional determinó que la vacuna del VPH no puede ser obligatoria, sentencia que es resultado de las acciones judiciales iniciadas por familiares de las 243 niñas de El Carmen (Bolívar) que en el 2014 sufrieron desmayos después de su aplicación, como parte de un programa de inmunización pública establecido desde el 2012 por el Ministerio de Salud. Todo indica que en ese caso hubo una especie de “pánico colectivo”, que fue lo concluido en una investigación desarrollada por el Instituto Nacional de Salud.
Lo real es que no aplicar la vacuna deja expuestas a las jóvenes a que puedan ser víctimas del cáncer, que muchas veces solo es detectado cuando ya hay pocas probabilidades de ser tratado con éxito. Hay quienes afirman que solo se trata de campañas comerciales que tienen intereses para las farmacéuticas que fabrican y distribuyen la vacuna, pero no son más que rumores sin pruebas. Si el Estado colombiano la entrega gratuita a las comunidades, es irresponsable oponerse a que se aplique. La prevención será siempre el mejor camino en materia de salud.
También es un despropósito oponerse a la inmunización general con esta vacuna bajo argumentos moralistas infundados, como que con ello se promueven las relaciones sexuales entre los adolescentes. Si bien no deberían tenerse estas relaciones a temprana edad, la realidad es que sí ocurren, y para ello lo mejor es prevenir. Si no queremos que tales situaciones se den en los adolescentes lo que hay que hacer es trabajar más desde el punto de vista educativo, pero sin abandonar la posibilidad de protección que nos brinda la ciencia.