Desde hace décadas se habla de las posibilidades que tiene nuestra región en materia de turismo, y si bien se han logrado avances en esa materia, entre otras gracias a la declaratoria de patrimonio de la humanidad que hizo la Unesco del Paisaje Cultural Cafetero, en el que Caldas tiene amplia participación, falta mucho aún para que la llamada "industria sin chimeneas" sea un factor determinante para la economía local. Debemos aprovechar que hoy es mucho más fácil viajar, esa es una realidad de un mundo globalizado que debemos entender muy bien para poder ser atractivos para los turistas extranjeros.
La realidad es que no se cuenta con una política pública del turismo en Caldas, y que es poco lo que se ha logrado en la integración de visiones sobre turismo con los departamentos de Quindío y Risaralda. Es un panorama al que hay que prestarle mucho cuidado cuando en la última década se ha doblado el número de turistas extranjeros que llegan a Colombia (el año pasado fueron 5 millones 100 mil), y hay gran interés en el exterior por venir a descubrir las bellezas naturales que el conflicto armado con las Farc nunca dejó observar. Además, el año pasado esa actividad creció 6% en el mundo, muy por encima de otras industrias, y la tendencia es a seguir en ascenso.
Si hay una buena estrategia desde nuestra región sería posible atraer a miles de estos nuevos visitantes hacia los bellos parajes del Paisaje Cultural Cafetero y obtener ganancias significativas por los servicios turísticos. Un buen paso que podría darse es caminar hacia la conformación de un clúster turístico en el que se integren diversas opciones y complementos de la actividad, de tal manera que se conformen productos muy consistentes en los que también tengan cabida actividades como el termalismo (y todo el turismo de salud) y el aviturismo, por ejemplo, en los que Caldas tiene gran potencial.
Puede ser beneficioso prestar atención a las observaciones hechas por el holandés Han Van't Hooft, de la organización PUM Netherlands senior experts, quien estuvo en Manizales invitado por la Alcaldía y la Cámara de Comercio, con el fin de asesorar a 26 empresas del sector en Caldas. Su descripción cruda de que Caldas es "un bebé" en turismo debe llamarnos a reaccionar para darle una estructura más seria y consistente, que se traduzca realmente en una fuente de recursos. Se necesitan, inicialmente, unos planes de negocios bien sustentados y un gran programa de aprendizaje del inglés en todo el sector, para facilitar la comunicación con quienes nos visitan.
Es cierto que la aparición de numerosos hoteles y hospedajes en los últimos años demuestra que hay una dinámica en ascenso, pero nos falta mucha mayor preparación para que el servicio que se preste sea de excelente calidad y se convierta en multiplicador de visitas de turistas de todo el mundo. También hay una dinámica interesante en la zona de Santágueda (Palestina), por ejemplo, donde se alquilan fincas especialmente a colombianos de otras regiones, pero es fundamental que en esto también haya una política de servicio con calidad, y que garantice la tranquilidad para quienes van a allí solo a descansar, pues muchas veces los niveles de ruido y las horas de rumba exceden lo tolerable.
En este camino es imperativo que los prestadores de servicios turísticos tengan su Registro Nacional de Turismo, ya que ese paso hacia la formalización ayuda a generar estándares de calidad que nos pueden hacer más visibles como un destino turístico al que vale la pena visitar. Es realmente un buen momento para jugárnosla por el turismo y aprovechar lo que nos ha entregado la naturaleza y la cultura. Falta un trabajo más coordinado entre los sectores público y privado para que los resultados tengan mayor impacto y la economía local empiece a recibir beneficios concretos.