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El Plan de Desarrollo de Manizales establece que las posibilidades de ubicar a la ciudad entre el "selecto grupo de ciudades digitales del mundo" se había visto afectada por la discontinuidad de las acciones públicas y privadas para su desarrollo. Identificó entonces como un problema que los programas de masificación e intensificación del uso de las TIC no se ubican como prioridad en las agendas de las autoridades públicas ni el sector privado. Para eso se planteó como solución "reforzar la consolidación de una generación de uso intensivo de la tecnología para potencializar la productividad y la competitividad". 
Un año después de la aprobación de este plan, la situación parece empeorar. Se terminó el primer semestre académico de los colegios en Manizales y no ha habido internet disponible en todo el año para ello. El presupuesto que debe girar el Ministerio de Educación, apenas se liberó con la aprobación de recursos adicionales que hizo el Congreso de la República la semana pasada. El problema es que el impacto se da es en lo local, pues si no llegan los dineros no se puede avanzar hacia un programa de calidad que incentive el uso de las tecnologías en las aulas. Ahí están 11 mil 800 tabletas entregadas a los estudiantes por el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y no se han podido usar, lo que no tiene sentido.
A esto se suma que la Alcaldía, en lo que sí le corresponde, que es mantener habilitadas las zonas wifi gratuitas que se habían abierto, las tiene cerradas. El Mintic presentó esta semana los tres puntos que abrió con conexión gratis, más otro que inauguró en enero pasado, mientras que la ciudad mantiene cerrados los suyos. Parece que el problema tiene que ver con el mal servicio que presta el proveedor, pero en busca de solución se han pasado el año sin que se pueda contar con el servicio. Así las cosas, la idea de ser una ciudad inteligente está cada vez más lejos, pues es clave para lograrlo tener una conectividad amplia para sus habitantes.
Esto debería ser una prioridad para la actual administración, que ha recibido la herencia de un servicio que se sabe no ha sido el mejor, que nos preciamos de tener conectada a toda la ciudad y ser epicentro de eventos como la Semana de Normas Verdes, en el que se debatió sobre las oportunidades de las TIC para las ciudades inteligentes y sostenibles, pero que es evidente, como se ha dicho en varios espacios, no se proveen los anchos de banda necesarios para sacar el mejor partido. De hecho se ha sabido de programas que se han tenido que replantear desde las universidades por problemas de conectividad. Así que si somos la ciudad para mostrar en temas digitales, si nos enorgullecemos de ser la que camina más cerca de llamarse la Mountain Valley, hay que pasar a las soluciones.

El mundo exige hoy unas políticas públicas que permitan a la sociedad apropiarse de las nuevas tecnologías y sacarles el mayor provecho de cara a mejores oportunidades. Si esto no se entiende desde los gobiernos será muy difícil poder cerrar las brechas en estos campos. Manizales desde hace rato ha logrado trabajar en competitividad, en emprendimiento de empresas de base tecnológica, en desarrollar programas innovadores en este campo y crear un clúster a su alrededor, pero la queja sigue siendo la misma, la conectividad no es confiable, no es lo suficientemente robusta para dar pasos mayores y las velocidades de subida son muy lentas. Es hora de corregir estos problemas de infraestructura ya identificados incluso en el Plan de Desarrollo.