El símbolo más visible de Manizales es la Catedral Basílica, ese gran templo religioso de estilo neogótico que desde 1939 se alza imponente en el costado sur de la Plaza de Bolívar. Desde febrero de este año viene siendo intervenida para reforzar sus estructuras, cambiar vitrales que están deteriorados y puertas desvencijadas y ejecutar una limpieza a fondo con el propósito de rescatar la apariencia original de color gris, que hoy surge enmohecida y oscura. Hasta el momento se han invertido cerca de $1.200 millones, pero se requerirán por lo menos $1.000 millones más para avanzar en lo más prioritario este año.
Las obras avanzan a buen ritmo y cada vez se ve más limpia la cara de la enorme construcción que busca posicionarse como el más grande referente turístico de la región. Sus 106 metros de altura lo merecen. Este era un tratamiento necesario, ya que el paso del tiempo sin un mantenimiento como el que se ejecuta actualmente debilita el concreto y puede generar riesgos para quienes visitan el templo, cuyo significado va mucho más allá de lo religioso al ser Monumento Nacional desde 1984 y ser parte esencial de la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero como patrimonio de la humanidad.
Para emprender la gesta de su rescate, existe actualmente en la ciudad la Junta Cívica Prorestauración de la Catedral, en la que diversos líderes aportan sus conocimientos y gestiones para tratar de reunir los recursos materiales e intelectuales para planear y ejecutar los trabajos necesarios. Hasta el momento han aportado el Estado, empresas privadas y hasta organizaciones de caldenses en el exterior, pero hoy se requiere el concurso de todos los manizaleños para reunir el dinero que llevaría a lograr que la estructura vuelva a tener el aspecto de hace 78 años y asegure su permanencia por los siglos de los siglos.
Con ese propósito, la Arquidiócesis de Manizales, la Junta Cívica y la Fundación Amor por la Catedral vienen haciendo un llamado para recoger en los próximos días unos $500 millones que hacen falta para concluir la primera etapa del proyecto. La idea es que en las distintas parroquias de la región haya colectas para ese fin, que se realicen en colegios bazares y festivales gastronómicos como los que permitieron en el pasado levantar templos como la misma Catedral en la década de los 30 del siglo pasado. También se esperan donaciones espontáneas y hasta se reunirán recursos con la venta de 12 fascículos con la historia del templo, escritos por el historiador Albeiro Valencia Llano y el sacerdote Horacio Gómez, que circularán los domingos con LA PATRIA.
Más adelante habrá que seguir ampliando el presupuesto para poder cambiar varias esculturas, reparar varios de los 141 vitrales con los que cuenta la Catedral y el arreglo de algunas piezas en madera que están muy deterioradas. Antes de comenzar con esta gesta expertos de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, habían diagnosticado que la estructura empezaba a sufrir una especie de "cáncer" que era necesario contener para evitar la "carbonatación del concreto", lo cual podría llevar a su debilitamiento y hacerla vulnerable en el caso de presentarse un sismo, por ejemplo.
Llegó el momento en que los caldenses nos comprometamos a hacer aportes concretos para que ese gran símbolo de la región nos siga generando orgullo, y abriendo nuevas posibilidades para el crecimiento de la actividad turística en la ciudad, algo que ayudará a impulsar la economía de la región, en general.