Los accidentes de tránsito se han elevado en los últimos días o al menos su gravedad. Siete personas fallecieron en carreteras de Caldas y otro tanto resultaron con lesiones desde el fin de semana pasado. Los hechos han sucedido en la mayoría de los casos por la falta de atención a las mínimas recomendaciones de seguridad a la hora de conducir. Es necesario que se fortalezcan las campañas como las que viene promoviendo por todo el país el Fondo de Prevención Vial, que ojalá pronto pueda mostrar resultados. Sin embargo los datos no son halagüeños. Manizales lleva a la fecha 24 personas muertas en accidentes de tránsito, cinco más de las que presentaba a la fecha el año pasado, mientras que en Caldas van 34 víctimas fatales, cinco más que las contadas en ese periodo en el 2016.
Cosas como el incremento de vehículos en los últimos años sin un aumento en campañas de prevención vial y en exigencias para obtener las licencias de conducción; la generalización que se está teniendo del uso de la bicicleta no solo como elemento deportivo, sino como medio de transporte, sin hacer respetar las mínimas condiciones de seguridad, han ido sumando en un caldo de cultivo que nos lleva a ser una sociedad que en términos generales no tiene respeto por las normas de seguridad y cree que muchas de estas son para incomodar. Desde los peatones que no usan los pasos acondicionados para ellos, hasta los conductores que se molestan porque se usan elementos que los obligan a reducir la velocidad.
El problema no es solo de Caldas, sino del país, pero nos corresponde a nosotros como medio regional dar cuenta de lo que sucede en nuestros municipios y en sus vías. Por eso el llamado empieza por los ciudadanos, peatones y conductores, para que asumamos responsabilidades sobre esta materia. Cumplir las normas es una buena manera de empezar a mejorar estas cifras que, contrario a la tendencia actual, tenemos es que reducirlas.
Lo otro es que las autoridades de Policía, desde los alcaldes y los comandantes de las estaciones, tienen que hacer cumplir las normas y evitar el sobrecupo en los transportes veredales a los que tan poca atención se presta; revisar continuamente que quienes conducen sí tienen los documentos en regla y se prepararon debidamente para ello; controlar el exceso de velocidad; y mantener campañas permanentes de prevención para los peatones y para los conductores.
La única manera de lograr un verdadero cambio en esta tendencia de accidentes aumentados año a año es si lo tomamos como un propósito general. Aún retumban en la memoria de una generación los mensajes de la Alcaldía de Antanas Mockus en Bogotá, cuando demostró que con ejemplo y con un discurso coherente y lleno de motivación se podían lograr cambios, hechos que echaron por la borda otros, creyendo que la cultura ciudadana se resumía a mimos y actores en la calle.
No, es mucho más profundo que eso, empieza por el ejemplo de quienes lo tienen que dar y por campañas constantes, no por cortos periodos de tiempo, pero también con sanciones para quienes no se suban al bus de la cultura ciudadana. Así pues, que la responsabilidad es de todos, pero son los gobernantes y las autoridades de Policía las que deben asumir el liderazgo para que no se sigan perdiendo vidas en accidentes, que como casi todos, son absurdos y prevenibles.
No, es mucho más profundo que eso, empieza por el ejemplo de quienes lo tienen que dar y por campañas constantes, no por cortos periodos de tiempo, pero también con sanciones para quienes no se suban al bus de la cultura ciudadana. Así pues, que la responsabilidad es de todos, pero son los gobernantes y las autoridades de Policía las que deben asumir el liderazgo para que no se sigan perdiendo vidas en accidentes, que como casi todos, son absurdos y prevenibles.