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La semana pasada se realizó en el Parque Ernesto Gutiérrez de Manizales la IV Feria Agroinnova, en la que fueron expuestos equipos y herramientas de última generación para uso en el campo. La actividad, que contó con el apoyo de distintas instituciones, fue organizada por la Secretaría de Agricultura del departamento de Caldas, con el propósito de poner a disposición del sector agropecuario toda la oferta tecnológica y de innovación que puede ayudar a mejorar la productividad. Mucha de esa tecnología, que antes solo podía llegar a los grandes finqueros, ahora puede estar al alcance de pequeños productores, si hay un mínimo sentido de trabajo en equipo, y así lograr un objetivo común.
En dicho evento fue posible observa r elementos tan interesantes como una garrucha fabricada por un campesino de Marsella (Risaralda), quien supo ver que podría ayudar a otros agricultores a solucionar de manera creativa un problema que él superó con imaginación e inventiva. Esa garrucha que hace 15 años le sirvió para transportar sin maltratar sus productos y de esa manera asegurar un mejor precio de compra, ya la fabrica en serie él mismo, y la pone a disposición de empresarios del campo que se esmeran en hacer que su actividad sea cada vez más productiva y competitiva.
Un total de 120 expositores ofrecieron sus innovaciones en campos tan amplios como la agroindustria, la tecnología y el uso de energías renovables, por ejemplo. También se observaron emprendimientos en el campo en los cuales la asociatividad ha sido un factor fundamental para salir adelante, avanzando hacia la generación de valores agregados a productos de la región, como las frutas, los lácteos y el café. Siguiendo estos caminos es que hoy el norte de Caldas es una verdadera potencia en la producción y exportación de aguacate has, lo mismo que el oriente del departamento avanza rápidamente en la producción de cacao de primera calidad para ser exportado. No menos interesante es lo que se ha logrado alrededor de la producción de cítricos y su mejor aprovechamiento con valor agregado.
En las universidades de la región comienza a trabajarse de manera más directa en el uso de tecnologías para encontrarles mayores beneficios a los productos agrícolas, y hasta para estudiar características de terrenos y determinar para qué cultivos son más aptos. No obstante, todavía falta mucho por hacer para que los empresarios del campo vuelvan a tener confianza en el futuro. Es verdad que, al quedar atrás el conflicto armado en regiones que fueron azotadas por la violencia en décadas pasadas, se abren nuevas y amplias perspectivas, pero a la par que los campesinos deben estar abiertos a trabajar de manera más unida y estratégica, el Estado debe intervenir para allanar los caminos de la comercialización a mejores precios.
En la iniciativa del Gobierno Nacional para introducir reformas en el campo colombiano, con miras a establecer un desarrollo rural real, hay aspectos positivos que deben ser respaldados por los colombianos, ya que en la medida en que se logre la prosperidad en el campo bajará la presión de miles de familias que se desplazan a centros urbanos al no ver oportunidades de crecimiento y desarrollo en sus parcelas. 

Es positivo también que todas las tierras que tengan vocación agrícola produzcan, y que lo hagan con la aplicación de tecnologías que garanticen la calidad que exigen los mercados internacionales. Todavía estamos a tiempo para que Colombia sea una potencia agrícola mundial, donde las cadenas de valor desde la producción hasta la mesa de los más exigentes compradores compartan utilidades de manera equilibrada. Alcanzar eso sería construir la verdadera paz que tanto se anhela en el país.