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A comienzos de la semana, el presidente Juan Manuel Santos emitió el decreto con el que se distribuyen entre Antioquia, Santander, Tolima y Caldas el 10% de los recursos que recibió el Estado por la venta del 57,6% de Isagén a la empresa canadiense Brookfield Asset Management. Como dicha participación accionaria fue vendida en 2 millones de dólares (cerca de $6,5 billones), a los cuatro departamentos les correspondieron $649 mil millones, distribuidos así: Antioquia, $307.397 millones; Santander, $239.765 millones; Tolima, $17.135 millones, y Caldas, $84.768 millones.
Próximamente, luego de que la región presente a Planeación Nacional los proyectos respectivos, estarán llegando esos recursos al departamento de Caldas, con el fin de invertirlos en obras de desarrollo regional. De acuerdo con lo previsto, el 50% de ese dinero lo podrá ejecutar la Gobernación en obras viales en todo el territorio caldense, mientras que el restante 50% será repartido entre los municipios de Samaná, Victoria, Norcasia, Marquetalia, Marulanda, Pensilvania y Manzanares, en el oriente del departamento, donde operan los proyectos de generación de energía que se desarrollaron bajo el amparo de Isagén.
Para el Plan Vial de Caldas es muy importante la llegada de estos recursos, porque el estado de las carreteras en diversos lugares del departamento es verdaderamente lamentable, lo que se ha agudizado con la reciente temporada invernal. Como son tantas las necesidades en este aspecto, el gobernador y los alcaldes tienen que hacer todo lo posible para que ese dinero rinda bastante y se invierta en proyectos prioritarios, que alcancen un impacto real para el desarrollo de toda la región, mejorando la intercomunicación entre los municipios y hacia las áreas rurales que más participan como dispensas agrícolas.
Los alcaldes celebran con razón esta determinación, ya que inicialmente se pensaba que ese dinero se tendría que destinar al pasivo pensional de las administraciones municipales y departamental, y ahora podrá convertirse en pavimentaciones, placas huella, maquinaria y demás obras de infraestructura que se necesitan con urgencia. De todos modos, el gobernador y los alcaldes, con la ayuda de los congresistas caldenses, tendrán que seguir gestionando recursos ante el Gobierno Nacional para poder avanzar como se espera en la ejecución del Plan Vial de Caldas.
Es necesario recordar que el año pasado se planteó que la mitad de la plata que le correspondería a Caldas por la venta de Isagén se destinaría a las obras de Aerocafé, cuyo cierre financiero todavía no se concreta pese a que a comienzos del año se afirmaba que estaba muy cerca la fórmula en la que la región aportaba una parte de los recursos y la Nación haría lo propio. Como todavía no hay claridad en ese sentido está muy bien que se mejoren carreteras estratégicas del departamento, buscando un beneficio general y mejor conectividad con Manizales. Sin embargo, Caldas no puede renunciar a seguir pensando en sacar adelante su nuevo aeropuerto, que cada vez se aprecia como muy necesario.

El Gobierno Nacional cumple con Caldas al entregarle su parte del negocio que se hizo con Isagén, pero todavía seguimos a la espera de las ayudas prometidas a raíz de la tragedia invernal del pasado 19 de abril en Manizales. Ojalá que no haya más demoras y que más temprano que tarde se estén ejecutando aquí las obras que también demostrarán que la administración del presidente Juan Manuel Santos sí le cumple a Caldas.