Pasar al contenido principal
Fecha Publicación - Hora

Luego de un largo cese de actividades que al final cumplió con el objetivo de lograr nuevos beneficios para los maestros, ahora las instituciones educativas tendrán que retomar la dinámica de estudios y trabajar de manera intensa para recuperar el tiempo perdido. Para ello el Gobierno Nacional estableció un nuevo cronograma que haría que las jornadas académicas se extiendan hasta la víspera de la Navidad, siempre y cuando los salones de clase vuelvan a la normalidad a partir de este martes 4 de julio. Fueron 26 días hábiles perdidos en los que los más perjudicados fueron los alumnos; les toca ahora a los profesores hacer el sacrificio para que sus estudiantes salgan bien preparados para los cursos siguientes. 
Algunos dirigentes del sector educativo insisten en que no comparten el sistema de recuperación y que sería mejor que se pudieran tener clases los sábados, domingos y días festivos, con el propósito de evitar el cruce con las celebraciones navideñas. No obstante, quienes así piensan pierden la perspectiva de lo que podría ocurrir con el rendimiento de los alumnos si no pueden disfrutar del mínimo descanso semanal, y que tal vez para muchos padres que durante el paro se vieron perjudicados por tener que dejar a sus hijos solos en las casas, la posibilidad de que no puedan compartir con ellos los fines de semana también puede resultar traumática.
De todos modos, ya en Manizales y Caldas la orden es que hoy se regrese a las actividades y se busque retomar el ritmo de las clases. Así las cosas, el cálculo es que el calendario académico se extenderá hasta el 29 de diciembre. Ahora bien, si el Gobierno Nacional autoriza que se labore en los colegios durante la semana de octubre que, generalmente, es de receso, la despedida de los alumnos en los colegios sería el 22 de diciembre, lo que facilitaría la salida a vacaciones justo en el momento principal de las celebraciones navideñas. Lo importante es que se hagan todos los esfuerzos que sean necesarios para recuperar de verdad, no solo en tiempo, sino en el cumplimiento de los objetivos curriculares.
Como sea, lo ocurrido este año no puede traducirse en algo negativo para los estudiantes, cuando el supuesto propósito de los educadores para llevar a cabo el paro era mejorar sus condiciones laborales, como requisito fundamental para mejorar en la calidad educativa. Si bien eso no es palpable de inmediato, sí deben comenzarse a observar de manera clara y directa los beneficios de tener maestros mejor remunerados. Los educadores no pueden quedarse pensando solo en sus intereses, tienen que reflexionar acerca del impacto de sus acciones y tomar consciencia de que la suya es una profesión de gran responsabilidad social, la cual siempre tiene que estar en primer plano.

También es importante que se aproveche al máximo el sistema de jornada única, sobre todo para reforzar en matemáticas y lenguaje, que son las áreas en las que más se requiere avanzar. Ahora bien, este segundo semestre del 2017 seguramente será traumático y no será equiparable con periodos normales, pero el desafío que se tiene ahora es que no haya más paros, que no se les perjudique más a los padres de familia y a los alumnos de esta manera. Es bueno el ejemplo de los profesores de Fe y Alegría, de Manizales, quienes continuaron normalmente sus actividades y sus estudiantes no tendrán que verse ahora en apuros. Ojalá que todos los actores del sistema educativo aporten lo pertinente para que los egresados alcancen cada vez mejores logros.