El regreso de Francisco Maturana, quien empezó su carrera de técnico hace 31 años en Manizales, llena de esperanzas a la afición del Once Caldas, que espera que el equipo pueda recuperar el terreno perdido y volver a ser protagonista de los cuadrangulares finales de los torneos locales y actor destacado en los campeonatos internacionales a los que no ha regresado el blanco. Estamos hablando del técnico que en los 90 volvió a llevar a la Selección Colombia a los mundiales de fútbol después de cerca de tres décadas de ausencias. Maturana es un ícono indiscutible de la mejor historia del fútbol colombiano.
La escogencia del estratega chocoano para estar en el banco del equipo en este segundo semestre del 2017 ocurre después de una profunda crisis del blanco que lo tiene a poca distancia del descenso, una instancia en la que nunca se pensó que pudiera ubicarse el campeón de la Copa Libertadores de América del 2004. Por eso, hoy a Maturana se le ve como el salvador del equipo, y no es para menos, ya que sus indiscutibles capacidades están a la altura del desafío que se le plantea, para lo cual no puede pensarse solo en la coyuntura, sino que hay que verlo como un proceso de largo aliento.
Es satisfactorio que los directivos del Once hayan comprendido que ese es el camino para ganarse de nuevo a la afición y para estar a la altura de las exigencias de los hinchas. Nos complace que haya aparecido la idea de dar un giro significativo a lo que se venía haciendo con técnicos como Torrente y Lisi que no lograron cimentar un estilo de juego que entregara resultados y fuera del gusto de los aficionados. Con el nuevo técnico sabemos que en el estadio de Manizales volverá a jugarse con agradable estilo y con jerarquía, y con serias posibilidades de volver a estar en la parte alta de la tabla.
La dirigencia reafirma así su compromiso con el equipo y le apuesta al buen fútbol. Y si hay un técnico de lujo, habrá que tener también una nómina de jugadores que responda a las exigencias del líder, tal vez no tengan que ser todos figuras, pero sí deberán ensamblar en un estilo de juego con espíritu ganador, con claridad en los esquemas, con la determinación de ser campeones, no con la actitud resignada a pelear de pronto el ingreso entre los mejores ocho equipos. Ante esto, con seguridad los aficionados volverán a ir a las tribunas a alentar al blanco y a gozar con sus victorias.
También es satisfactorio que se esté pensando en procesos, y que en la mira se tenga la mezcla de experiencia con juventud. Si a esa visión se le da consistencia no solo podremos tener excelentes resultados deportivos de la mano de Maturana y sus dirigidos, sino que el club volverá a ganar vigor económico y podrá seguirse destacando entre los mejores equipos no solo de Colombia, sino del continente, que es a lo que debemos aspirar. Al parecer, los dirigentes del blanco ya entendieron que la mejor manera de obtener retornos económicos significativos es hacer una inversión inicial importante y después solo trabajar en sostener la dinámica.
En las nuevas circunstancias es pertinente acompañar al club, apoyarlo, rodear al técnico y llenar las graderías. Es el momento de la esperanza, si Maturana empezó en el Once Caldas su racha de triunfos internacionales vuelve con esa buena energía de seguir cosechando triunfos en Manizales. Confiemos en que este es el camino correcto y que nuestro equipo volverá a ser referente obligado del mejor fútbol en el continente.