De manera caprichosa y con resultados muy cuestionados que apuntan a un fraude sin precedentes, Nicolás Maduro dio el paso definitivo para convertirse en dictador de Venezuela, y con su Asamblea Constituyente ejecutar cambios que eliminarán lo poco de democracia que había en el vecino país. Eso llevó a que casi todo el mundo decidiera no aceptar lo ocurrido allí y que el aislamiento venezolano sea una realidad lamentable que, infortunadamente, también nos afectará como vecinos. Es un autogolpe que no se sabe con exactitud a qué conducirá, que incrementa la incertidumbre sobre el futuro de Venezuela. Hoy prácticamente Maduro solo es respaldado por Cuba, Bolivia, El Salvador, Nicaragua y Rusia.
Además del desconocimiento de la constituyente venezolana, el gobierno de los Estados Unidos decidió ayer imponer sanciones a Maduro, con lo que congela sus activos, le prohíbe los viajes a ese país y le cierra las transacciones comerciales en esa economía norteamericana. El argumento para adoptar estas medidas es que se ignoró la voluntad del pueblo venezolano, que se había expresado hace 15 días en un plebiscito no oficial con cerca de 7,2 millones de firmas, para que no se hiciera la elección de constituyentes. Las sanciones contra Maduro lo ponen al mismo nivel de Kim Jong-un (Corea del Norte), Bashar al Assad (Siria) y Robert Mugabi (Zimbabwe). También se anuncian drásticas medidas desde la Unión Europea.
La cifra de las votaciones, según el Consejo Nacional Electoral, son de 8,1 millones de votos, que corresponden al 41,5% del padrón electoral, un nivel de participación que, según los opositores concentrados en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), no llegó a los 2,4 millones de votos reales. El resultado oficial sí parece exagerado, cuando los reportes de la jornada mostraban puestos de votación vacíos, y en la historia del vecino país no se llegó nunca a esa cifra de votos para un presidente de la República. Deja mucho qué desear que las autoridades electorales hayan salido al mediodía a decir que había una participación cercana al ciento por ciento, y que las votaciones se hayan extendido dos horas más allá de las establecidas normalmente.
Con lo ocurrido, el vecino país ingresa en un profundo caos en el que el Legislativo desaparece, la Fiscalía que venía denunciando los abusos será reformada y los medios que aún se atrevían a criticar al régimen perderán, sin duda, la posibilidad de seguirse amparando en la libertad de expresión. El hecho de que líderes del chavismo como Diosdado Cabello y la excanciller Delcy Rodríguez hayan quedado elegidos como constituyentes, al lado de decenas de líderes comunales afines al gobierno, llevará a que a los opositores no les quede sino el escenario de la calle para seguir manifestando su rechazo al autoritarismo. Al dársele a la constituyente poderes ilimitados para redactar una nueva constitución en las actuales circunstancias, solo queda campo a la profundización de abusos y el desconocimiento de derechos.
La jornada del domingo estuvo marcada por una operación exagerada de violencia estatal en contra de quienes protestaron por la realización de la constituyente. 10 personas más murieron, con lo que se completaron 125 víctimas mortales en los enfrentamientos de los manifestantes y la Guardia Nacional Bolivariana desde el primero de abril. Hoy, Venezuela es un país aún más dividido y con una crisis económica, social y política de niveles inusitados. Para Colombia es un momento complejo, debido a que el presidente Juan Manuel Santos viene recibiendo ataques directos de Maduro por haber rechazado abiertamente los resultados de la constituyente. No sabemos hasta dónde podrán llegar las acciones de un dictador que no se mide en nada para acaparar el poder y, si le resulta necesario, atacar a su propio pueblo.