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La situación económica colombiana no ha sido fácil en los dos últimos años. El ambiente de pesimismo también ha pesado para hacer crecer las incertidumbres sobre el comportamiento económico en el país, y las características de época preelectoral por las que atravesamos juegan en contra de una recuperación franca de los distintos indicadores. No obstante, empezamos a ver el surgimiento de algunas luces que podrían estar señalando que el panorama hacia el futuro podría estar comenzando a cambiar y que es necesario abrirle la puerta al optimismo que es tan importante cuando se habla de negocios y de inversiones.
La reciente decisión del Banco de la República del bajar las tasas de intermediación financiera al 5,50% constituye una medida excelente hacia el objetivo de hacer reaccionar el consumo interno y con ello destrabar el mal momento por el que atraviesa. Sin embargo, es fundamental que estas determinaciones comiencen a reflejarse en los intereses que ofrecen los bancos para los créditos de libre inversión, los cuales siguen sin cambiar desde finales del año pasado, pese a que el Emisor ha bajado sus tasas en 200 puntos básicos durante este tiempo. Debemos recordar que en diciembre del 2016 la tasa de intermediación estaba en 7,50%. Ojalá que la Superintendencia Financiera tome medidas lógicas frente a la tasa de usura que sigue muy alta, haciendo que los intereses de las tarjetas de crédito, por ejemplo, se mantengan demasiado elevados. En este primer semestre la usura ha decrecido solo 54 puntos básicos (de 33,51% a 32,97%).
Un indicador de que hay una tendencia hacia la mejora tiene que ver con el resultado del índice de seguimiento a la economía, revelado recientemente por el DANE, donde se observa una variación mensual positiva del 0,5% entre abril y mayo pasados, situación que no se daba desde hacía cinco meses. El primer semestre fue en realidad muy malo para los distintos sectores económicos, pero las perspectivas son mejores para el segundo semestre que ya comenzamos a caminar, con lo que se podría estar marcando el resurgimiento de la dinámica económica para el país. De hecho el Fondo Monetario Internacional (FMI) cree que pese a que la economía colombiana crecerá este año el 2% (el tercer mejor guarismo para los países de América Latina), en el 2018 subirá al 3%.
Un buen síntoma de todo esto se refleja en las cifras del desempleo en el país, que al final del primer semestre llegó al 8,7%, manteniéndose en un dígito (en junio del año pasado estuvo en 8,9%), aunque en casos como el de Manizales-Villamaría el resultado no fue tan halagüeño, al pasar de 9,7% en junio del 2016 al 11,1 en el mismo mes de este año, lo que significó un aumento de 4 mil personas sin empleo en esta región durante el último año. De todos modos, hay situaciones de coyuntura que podrían empezar a mejorar durante lo que resta del 2017 y para el 2018 podríamos estar viendo una tendencia positiva.

En cuanto a la inflación también hemos visto que la tarea del Banco de la República ha venido teniendo los efectos esperados y que muy probablemente al final del año se estará cumpliendo la meta de que este indicador no supere el 4%. Eso también podría influir en la mejora del consumo en los hogares, aunque para ello también es fundamental que las condiciones de los créditos, como ya se ha dicho, también mejoren. Es cierto que el comportamiento de la cartera de libre inversión no es el mejor, pero es necesario que se busquen fórmulas para imprimirle una mayor dinámica a la economía de los hogares, si queremos que haya una reacción que ayude a salir del pesimismo económico en el que estamos metidos.