Volverán hoy los trabajadores a las calles a exigir sus derechos. Trabajo y digno, mejores salarios, pago de prestaciones sociales. Es el día en que toma importancia su papel como hacedores del desarrollo y debe servir para reflexionar sobre las cifras que se están presentando en materia laboral. Estas deben llamar la atención para que el Gobierno saliente emprenda desde ya acciones y no las deje en manos del sucesor.
El aumento del empleo va de la mano con el crecimiento económico del país, lo que explica que sea tan lenta le generación de nuevas plazas laborales cuando la economía se desacelera. Por eso ha sido tan difícil mantener la dinámica de creación de empleos que hubo a mediados de este Gobierno. Aunque las cifras de hoy no son tan dramáticas como llegaron a ser hace años, Colombia nunca se ha destacado por tener una alta tasa de ocupación. Hoy ocupa el segundo lugar en desempleados en Latinoamérica, después de Brasil.
Es necesario crear los puestos de trabajo que les permitan a los ciudadanos cumplir con su sueño de tener un ingreso para mejorar su calidad de vida. Si se mira en el tiempo, una cifra que es positiva en las estadísticas de empleo, es cómo se ha disminuido el subempleo y se han aumentado las cifras de formalidad laboral. En esto se tiene que continuar trabajando. Es la posibilidad de que las personas no solo tengan un salario, sino que adquieran los beneficios a que tienen derecho por estar vinculados al empleo formal.
Ahora falta que el Congreso y el Gobierno saquen adelante el proyecto de ley que pretende defender el salario digno de los jornaleros en el campo, que permita también a los empleadores contratarlos con todas las de la ley y sin las complicaciones que ofrecen hoy las normas para ello. Esperamos que ese proyecto al que todos le estaban viendo las bondades salga adelante antes de que se acabe la actual legislatura.
Un tema que ha sido intenso en la campaña presidencial con el fin de ganar votos es el de la casi unanimidad en la promesa de que no se aumentará la edad de pensión para los colombianos, lo que suena muy bien para captar votos, pero que debería revisarse mejor a la luz de las finanzas del país. El aumento de la expectativa de vida es un hecho y la bomba pensional no es un invento. A esto se suma la afectación de decenas de trabajadores que al terminar su ciclo laboral se encuentran con una pensión que no se compadece con sus esfuerzos, y ante la evidencia de que quienes en iguales condiciones logran esta pensión en Colpensiones recibirán más cada mes.
El sistema quedó mal diseñado y los que padecen sus consecuencias son los ciudadanos de a pie. Esto debe ser corregido, y debe ser tarea del próximo Gobierno. Por esto es que hasta altos funcionarios del Estado y la ministra de Trabajo misma buscan intermediarios para ver si pueden ser pensionados por el sistema público. Algo a todas luces inequitativo.
Estos son temas clave en la campaña presidencial que por cuenta de la polarización en temas como la paz y la seguridad están pasando a segundo plano, y son definitivos si queremos un país más justo y equitativo.