Si analizamos lo ocurrido en los últimos 15 años alrededor de los homicidios en Manizales, la conclusión es que se ha logrado un descenso de cerca del 80%, lo que es bastante positivo; de 370 en el 2002 se pasó a 77 el año pasado. No obstante, a la luz de las estadísticas internacionales todavía estamos en una situación preocupante que requiere un mayor trabajo de las autoridades en coordinación con las comunidades, pero sobre todo se necesita un cambio de conducta de personas que se dejan llevar por impulsos violentos que los terminan convirtiendo en homicidas.
Hoy la capital caldense está en 19 homicidios por cada 100 mil habitantes, cuando el promedio mundial es de 6. Para evidenciar la realidad de lo que ocurre en nuestra ciudad, nos sirve compararla con el mismo indicador en todo México, que llega al mismo nivel de los 19 homicidios por cada 100 mil. De hecho, solo estamos un poco por debajo del promedio de América Latina que el año pasado cerró con un promedio de 23 por cada 100 mil habitantes, lo cual representa el doble de la media de África y cinco veces lo que ocurre en Asia con respecto a los asesinatos.
Hasta el momento se han logrado resultados positivos en la ciudad a través de la estrategia de seguridad que se expresa en la incautación de armas y en las capturas por homicidios, pero esa es apenas una manera de acercarse a la solución de este gran problema. En un informe especial que se publica hoy en LA PATRIA, que analiza lo ocurrido desde el 1 de enero del 2015 hasta el pasado 31 de mayo, se muestran diversas aristas de esta triste realidad, en la que no solo aparecen como detonantes delitos como el narcotráfico, el atraco y el ajuste de cuentas, sino que se observan situaciones insólitas de intolerancia y hasta una desvalorización inquietante de la vida en muchos casos. Preocupa, así mismo, cómo funciona el mercado de las armas hechizas en nuestra región y la manera fácil con que los delincuentes acceden a ellas.
Así que, pese a todas las mejoras logradas, y a que actualmente en el país tenemos las menores cifras de homicidios en varias décadas, todavía estamos en niveles muy por encima de lo tolerable. Lo ideal, desde luego, es que no haya ni una sola muerte violenta, pero como eso parece imposible por lo menos en nuestro medio (en Islandia la tasa es de 1), tiene que haber un esfuerzo mayor para acercarnos a los niveles de las regiones más pacíficas del mundo. En esto tienen que ver muchos factores, pero lo relacionado con lo cultural y educativo resulta central en el montaje de las estrategias para combatir este flagelo.
De acuerdo con el reportaje que hoy presentamos, cada año ha tenido una característica especial en cuanto a homicidios en Manizales. Mientras que en el 2015 los hechos de sangre se concentraron en la zona del barrio Solferino, debido a los conflictos entre combos que pretendían manejar el microtráfico, en el 2016 el panorama más sombrío se observó en San Sebastián, donde los problemas de convivencia cobraron un número significativo de víctimas. Así mismo, este año, en el que se contabilizan 27 homicidios en Manizales hasta el pasado 31 de mayo, el barrio El Carmen es el más delicado. En esos lugares y con un buen diagnóstico de las causas es fundamental hacer intervenciones que sean integrales, no solo con impacto en la seguridad sino en lo social.