La división geográfica interior de un país tiene muchas variables que la determinan. La tradición, las costumbres, los accidentes geográficos, entre otros. En ocasiones los límites que fijan las autoridades no importan para los ciudadanos, que simplemente se mueven de acuerdo con sus necesidades y no con las imposiciones administrativas, las cuales se toman en ocasiones por poder político y en otras por solucionar problemas coyunturales. Parece una pelea del siglo XIX la que se presenta entre los departamentos de Antioquia y Chocó por el pequeño territorio de Belén de Bajirá, que apenas ahora cobra una notoriedad pública nacional.
Esta población tiene un territorio de mucha riqueza agraria y minera, y analistas atribuyen a esta situación, las discusiones por poseerlo. El tema trascendió tanto que se volvió tema principal de la más reciente protesta social del departamento más olvidado por los colombianos, Chocó. Tanto así que el Gobierno Nacional apuró la decisión del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), para definir de una vez por todas que es a ese territorio al que pertenece el poblado y no al extenso departamento de Antioquia.
Ni la protesta social puede servir para reclamar la soberanía departamental de un territorio, ni las maneras reactivas expresadas por el gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, son las salidas que se esperan para solucionar un litigio como este. Los límites en Colombia son vivos, es normal que los habitantes de un territorio se comuniquen con los de otro y comercien o se favorezcan de los servicios de un lado y del otro, pero las soluciones no están en las bravuconadas o en las decisiones que se pretenden salomónicas, sino en las vías judiciales. Que sean los jueces con un estudio juicioso y extenso los que determinen dónde está la historia geográfica para definir a qué departamento pertenece el poblado.
Es importante tener en cuenta la voluntad de los ciudadanos, pero no es el único factor, pues claramente la historia administrativa cuenta las razones por las que se ha establecido un territorio y sus límites. No se puede pretender que en un país que no es federalista se quieran ahora imponer fronteras como si se tratara de países extranjeros, sino que lo que se construyó durante tanto tiempo son límites, que no pueden servir para circunscribir a los ciudadanos en los beneficios que reciben, sino que, al contrario, debe potenciarse que sean lo suficientemente activos para generar riqueza para todos los habitantes de esos territorios.
Belén de Bajirá es muestra de las malas decisiones políticas de un país que durante su historia se ha fijado en las formas y no se preocupa tanto por lo sustantivo. Aquí si bien hay ya una decisión administrativa del IGAC, que insiste en que se tomó con criterio técnico, no impide que el gobierno de Antioquia reclame por las vías judiciales. Que sean los jueces los que decidan en sus tiempos y mientras tanto que a los habitantes de este lugar se les presten todos los servicios a que tienen derecho.