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Se cumplió en Manizales el 85 Congreso Nacional Cafetero, por primera vez fuera de Bogotá. Qué importante que se descentralicen espacios como este, en los 90 años de la Federación, que permitan llegar a los lugares en donde se ha construido la fortaleza de este gremio, desde la suma de esfuerzos de 550 mil familias de todo el país. Haber podido hablar durante toda la semana de los retos y las realizaciones en torno al primer producto agrícola que se produce en Colombia fue vital para pensar el futuro.
Al cierre del Congreso, parece que hay consenso en torno a la necesidad de mejorar la producción, no solo en rendimiento por hectáreas sembradas, sino en mayor número de sacos para exportar, lo que tiene que pensarse muy bien para no tener que repetir las fallas de antes, cuando la sobreproducción se llevó los precios al suelo. Por ese motivo es necesario que la estrategia vaya acompañada de otras fortalezas como lo es la posibilidad de que la rentabilidad también sea buena y de que se combine con otros escenarios clave como la promoción de las marcas de origen, las certificaciones de taza y las campañas para aumentar el consumo, que sigue siendo bajo en el país, a pesar de su constante crecimiento.
El presidente, Juan Manuel Santos, se comprometió con los cafeteros para aprobar vigencias futuras que permitan la renovación de 100 mil hectáreas de café cada año hasta el 2024, mientras que el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, planteó que esto se logre a través de un documento Conpes para que se vuelva una política de Estado y no dependa de los avatares políticos, a los que no pueden estar sometidos los cafeteros. También habló de la necesidad, como ya lo habían anticipado los mismos cafeteros, de mejorar la productividad a un promedio de 22 sacos por hectárea sembrada de café.
Hay que destacar la confianza depositada en la institucionalidad cafetera para permitir que sea ejecutora de 1,4 billones de pesos para obras de infraestructura, vías terciarias principalmente, por cuenta del OCAD-PAZ, esto es regalías que se destinarán para proyectos en zonas golpeadas por el conflicto. La Federación ha demostrado con suficiencia la capacidad de ejecución que tiene, la probidad en el manejo de los recursos y el liderazgo para impactar en zonas que lo necesitan, por eso debe ser pieza fundamental en los programas de postconflicto, no solo en ejecución, sino también en la planeación de las políticas públicas que se derivan de los acuerdos con la guerrilla de las Farc, y que son columna vertebral del punto sobre el agro.

Es necesario que se mejoren las condiciones no solo de los cafeteros, sino de todos los habitantes del campo, y motivar el relevo generacional, así como el retorno. Esto pasa por el acceso a las necesidades básicas, empezando por las vías, así como la posibilidad de poder soñar con una pensión, para lo cual se promueve un proyecto de Beneficios Económicos que permita a los agricultores más vulnerables favorecerse de estos y a los empresarios del agro poder brindar unas condiciones dignas a sus empleados temporales. El presidente ha respaldado este proyecto y es clave que se continúe adelante con él. Los cafeteros han demostrado históricamente que si son acompañados potencian los resultados, ojalá así lo entienda el Gobierno y se cristalicen sus buenos propósitos.