Cuentan los reporteros que cubrieron la liberación de un puma joven hace una semana en la reserva forestal de la Chec que los expertos ambientalistas de Corpocaldas que lo tuvieron a su cuidado no quisieron ponerle nombre. El animal salvaje apareció en pleno centro del barrio La Enea, cuando una niña se percató de que estaba subido en lo alto de un árbol, asustado y desorientado. Al parecer, el felino llevaba por lo menos un par de días en ese punto, y es difícil determinar cómo llegó hasta allí, aunque se cree que bajó de la zona de Termales, en donde avistaron en días anteriores una manada de tres.
Para que haya de nuevo una población interesante de estos animales en los bosques que van de Manizales al páramo solo existe una razón y es que se está recuperando la fauna, pues el alimento de los grandes felinos son especies más grandes, por eso coincide el hallazgo de este animal, que ahora lo podrán monitorear en sus desplazamientos gracias a que se le puso un collar con tecnología, con el reporte de dantas en el recorrido a la zona de Termales del Ruiz, territorio en el que Caldas tiene puestas sus esperanzas de turismo ecológico y de aviturismo.
También este año se reportaron avistamientos de tigrillos en el oriente de Caldas, así como de repoblamiento de venados, después de un programa para tal fin. En el occidente dieron cuenta de osos hormigueros silvestres y de otros animales que no se veían con facilidad anteriormente. La conciencia ambiental ha permitido este tipo de noticias, aliciente para insistir en la protección de los ecosistemas existentes y en buscar que sean ampliados, como tanto lo necesitan el páramo y la zona de protección del Parque Natural Nacional de los Nevados. Qué importante que se haga un plan maestro que permita en el mediano y largo plazo, recuperar los territorios privados que aún quedan para lo público. Y de esa manera se extiendan las zonas protegidas.
Una mirada visionaria de los manizaleños hace 70 años, cuando empezaron a crear una empresa que produjera energía a partir del agua, fue comprar los terrenos que hoy son bosques de la Chec, a los que se sumaron los que luego compraron las entonces Empresas Públicas y que se trata de Río Blanco. En los últimos años, y después de muchos sin que esto se diera, Corpocaldas empezó con los municipios un programa para adquirir predios en los que nace el agua. Esto viene acompañado de programas de protección ambiental y sobre los cuales vale la pena insistir.
Caldas está en la lista de departamentos que resultarán más afectados por el cambio climático. Para mitigar los efectos debemos proteger nuestros páramos y bosques, región privilegiada por sus suelos de ceniza volcánica. Están las condiciones para continuar en esta senda de proteccionismo y de controlar las amenazas que se ciernen sobre la fauna. Se debe tener en cuenta que esto redundará en el desarrollo económico, si se tiene en cuenta que el aviturismo nos está mostrando un filón importante para la explotación con todo el cuidado por la naturaleza. Si a esto se le suma que otras especies se recuperan puede haber una oportunidad clave para el desarrollo regional. Siempre privilegiando la protección, y una manera de hacerlo es no humanizando la fauna, razón que seguro esgrimieron los expertos para no darle nombre al puma que se robó el show la semana pasada.