La cobertura de la educación preescolar pública es una tarea pendiente en el país. Tanto así que son varios los análisis que concluyen que la brecha del conocimiento empieza cuando un estudiante llega al sistema educativo con tres años menos de escolarización que sus compañeros. El Gobierno Nacional se ha empeñado en corregir esta situación y por eso promueve que dentro del objetivo de hacer de Colombia el país más educado de Latinoamérica en el 2025 esté tener cobertura total y escolarización preescolar completa pública para el 2024.
Ciudades como Medellín y Bogotá han avanzado ya en estas políticas con inversiones importantes en megajardines que permiten esa educación para los pequeños. Que no se llame al engaño, hay quienes todavía creen que enviar a los niños a estos ciclos educativos es cargarlos con responsabilidades que no deberían sobrellevar. Al contrario, está más que demostrado que es un ciclo en el que ellos aprenden jugando, socializan y se preparan muy bien para continuar luego su formación. Manizales empezó a andar este camino y logró que varios colegios ofrecieran el ciclo de transición, pero prácticamente quedó desmontado en la Administración anterior, pues no era una obligación legal.
El Plan de Desarrollo de Manizales 2016-2019 es consciente del déficit que tiene Manizales en este aspecto. De hecho, dice que el Plan anterior no cumplió las metas de la cobertura bruta en el grado de transición, que se encontraba para el 2014 en apenas 74,2%, muy por encima de los demás. Lo peor es que la cobertura neta, aquella que mide que los estudiantes cursen los grados que deben ser en su edad y no extemporánea, es apenas del 50%, según indicadores de Manizales Cómo Vamos. A pesar de las conclusiones dramáticas del Plan, que advierten sobre la baja en la matrícula, solo se compromete con aumentar las coberturas, pero no con cifras concretas. Sería bueno poder medir esto en tiempo real y tener indicadores contundentes que sirvan para avanzar de manera decidida.
El Plan del Departamento expone situaciones similares. Habla de una tasa de cobertura neta en Transición de 48,6% al 2015 y también se propone mejorar en la atención a la educación inicial, pero tampoco se plantea en cuánto. Un país mejor educado requiere un compromiso de toda la comunidad educativa, los estudiantes, los profesores, los padres de familia y los directivos docentes, pero también se necesita de políticas públicas decididas y que incentiven a los ciudadanos a formar parte de esas soluciones.
De ahí que la propuesta de empezar a mejorar en este aspecto de manera gradual se vea bien. Empezar con el grado de transición y abrir luego los de jardín y prejardín será una buena forma de empezar a mejorar en todos los sentidos. Está demostrado que los resultados que se logren en educación son transformadores de una sociedad. El impacto puede ser mucho mayor si estos cambios se logran con los más pequeños, pues podrán aprovechar más su paso por el sistema educativo. Ojalá este propósito no se vaya a perder en el camino y todos los sectores asuman el reto de cumplirlo.