Pasaron 16 años para que el Quindío pueda contar de nuevo con un senador de su tierra en el Congreso de la República. La encargada de llevar la vocería de su departamento es Aydee Lizarazo, del Partido Mira, agrupación que siempre ha tenido una importante votación en esa región. Esto hacía ser optimistas con el liderazgo político que podía empezar a recuperar esa región. No obstante, los escándalos generados por su clase política en los últimos años empezaron a pasar cuenta de cobro y en este momento las noticias llegan por las detenciones a dirigentes de ese departamento hermano.
El caso más reciente es el del alcalde de Armenia, Carlos Mario Álvarez Morales, quien fue detenido en la noche del domingo por el Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía. Lo señalan de lavado de activos, peculado por apropiación, concierto para delinquir y de interés indebido en la celebración de contratos, por hechos que estarían relacionados con el desvío de recursos de los cobros de valorización en esa ciudad, los mismos que tienen tras las rejas desde hace dos semanas a la exalcaldesa Luz Piedad Valencia Franco, y a un contratista privado.
A estos hechos se suma la inhabilidad que declaró la Procuraduría General de la Nación para la exgobernadora de Quindío, Sandra Paola Hurtado Palacio, que no podrá ejercer cargos públicos por 11 años. La medida cobija también a Jhon James Fernández López, actual director de la Corporación Regional de Quindío (CRQ) y decretó la suspensión por seis meses de los exgerentes Johnny Alberto Rodríguez Jaramillo, de la Promotora de Vivienda (Proviquindío), y Heidelman Grajales Puentes, de la Empresa de Servicios Públicos.
Desde hace rato la dirigencia política quindiana brilla más por sus polémicas, sus noticias de paso por los tribunales que por el ejemplo. Este hermoso departamento, lleno de personas emprendedoras, conocido por millones de colombianos que lo visitan año a año como destino turístico, enfrenta problemas muy serios en su realidad socioeconómica. Como los demás del Eje Cafetero se encuentra entre los principales en consumos de droga y alcohol, en violencia intrafamiliar, entre otros. Al tiempo, su tasa de desempleo siempre está entre las más altas del país. Por eso necesita líderes que estén pensando en mejorar la situación de sus ciudadanos y no en cómo hacerse al poder y ejercerlo de cualquier manera.
Las investigaciones tendrán que realizarse y deberá cuidarse el debido proceso y la presunción de inocencia de los implicados, sobre todo en lo que tiene que ver con el posible desvío de recursos de la valorización para destinarlos a la campaña política del actual alcalde. Esto se tendrá que demostrar en tribunales, pero el daño ya está hecho para una sociedad que se merece mejores noticias. Quindío es un departamento para disfrutar, no se puede convertir en un mal ejemplo para el país. Se sabe que hay rachas en las regiones que afectan la estima de sus ciudadanos, por cuenta de las malas actuaciones de sus dirigentes. Caldas también ha sufrido esos momentos, pero se deben superar por el bien de las comunidades. Y este cambio empieza si los responsables de que las cosas no funcionen como deberían y quienes se apropian del erario paguen ante la justicia. Ya veremos si este será el caso.