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Si Colombia es el número uno en variedad de aves no hay razón para no ser los primeros en la industria del aviturismo. Es bueno que este sentimiento que experimenta nuestra región sea compartido por la ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Lorena Gutiérrez, quien participó el fin de semana pasado en el VI Congreso de Aviturismo que se realizó en Manizales de manera exitosa. Es importante su anuncio de $5 mil millones para reforzar las rutas de avistamiento con una mejor infraestructura, servicios y guías capacitados; esperamos que a nuestra región llegue una buena cantidad de esos recursos, e inclusive más, porque realmente vale la pena invertir sin timidez en un asunto tan promisorio para la economía colombiana.
Está comprobado que entre los subsectores del turismo en el mundo, el que tiene que ver con el avistamiento de aves está entre los que mejores dividendos deja, ya que los aficionados a esta modalidad de turismo de naturaleza están dispuestos a pagar bien por unos excelentes servicios y buenos guías. La propia ministra Gutiérrez calculó que quienes vienen a Colombia a ver aves gastan en promedio $1 millón diario. Lo más importante es que con el anuncio del fin del conflicto con las Farc se ha incrementado el número de turistas extranjeros; de hecho, el año pasado fueron 5 millones de visitantes y para este año se espera que la cifra ascienda a 6 millones.
Sin embargo, para ser los primeros en aviturismo hay que no solo invertir recursos sino trabajar de manera mancomunada entre la empresa privada y el sector público, con una estrategia bien planeada. No podemos quedarnos viendo que otros países como Costa Rica, con menor riqueza en materia de aves, nos lleven la delantera, solo porque acá no hemos sido capaces de lograr sinergias para aprovechar el inmenso potencial del que disponemos. El solo hecho de que en Caldas tengamos más especies de pájaros que en el país centroamericano es un componente esencial para ser más competitivos. El año pasado la industria del turismo creció el 6% en el mundo; en Caldas podríamos crecer eso y más.
No debemos darnos más plazos para contar con una bien cimentada política pública de turismo. Se ha hablado de la posibilidad de tener un clúster turístico con productos variados de gran calidad, en el que el aviturismo sea central, pero la verdad es que hemos sido tímidos en los avances. Por ejemplo, no contamos con un programa masivo de aprendizaje del inglés para todo el sector, algo esencial ante el incremento de turistas extranjeros. Si consideramos que de las 10.500 especies de aves que hay en el mundo, en Caldas contamos con el 9% (923 especies), la oportunidad que tenemos es inmensa.
Ahora bien, mirando hacia el largo plazo, es necesario también cultivar la permanencia de esta riqueza hacia el futuro.
Algo fundamental es que en Manizales hay un 25% de total que se tiene en Colombia, con 475 especies de pájaros en lugares circundantes del casco urbano, como la reserva de Río Blanco, el camino al Nevado del Ruiz, Cedral-Gallinazo, La Gruta, Ecoparque Los Alcázares y la finca La Romelia, entre otros. En ese sentido es clave proteger esos ecosistemas, pero además generar corredores verdes que los unan con la ciudad y que inclusive generen un circuito de aviturismo que sea único en el mundo. 

Se requiere para ello tener una estrategia de siembra de árboles cuyos frutos se sabe son apetecidos por los pájaros para su alimentación; así podremos fortalecer el aviturismo, pero además gozar del canto de esas aves todas las mañanas cerca de nuestras casas. De poco sirve que sepamos de las potencialidades que tenemos en materia turística si no las convertimos en fuentes reales de recursos económicos.