Por muy estrecho margen parece que se impuso la continuidad en el gobierno del vecino Ecuador, donde Lenín Moreno habría obtenido el 51,17% de los votos, frente al 48,83% de Guillermo Lasso, escrutado el 99,6% de los sufragios. Ese resultado evidencia un país fuertemente polarizado en el que será necesario mantener la calma y evitar que las duras confrontaciones políticas que vendrán se puedan convertir en episodios de violencia. Moreno encarna el ideario del saliente presidente Rafael Correa, quien infortunadamente se caracterizó por un estilo de mandato que pasó por encima de varios derechos humanos fundamentales.
Lo más complejo de los resultados en Ecuador es que persisten dudas acerca de la transparencia del proceso. Por eso es válido el llamado del Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE) para que las autoridades electorales atiendan los reclamos orientados a respetar los derechos que tienen las organizaciones políticas de impugnar y objetar los escrutinios electorales en situaciones como la actual. Deben ser conscientes que los problemas de suministro de energía que se presentaron durante la jornada electoral generan lógicos interrogantes que deben tener respuesta rápida, a través de procedimientos de verificación de actas y reconteo de votos, como lo señala la ley de ese país.
También es importante que los seguidores de ambos candidatos permanezcan en calma, actuando con total espíritu democrático. Está bien que adelanten marchas y protestas y que los seguidores de Lasso hagan ver su lógico descontento, pero sin permitir que impere la violencia. Es fundamental que se haga todo lo que esté al alcance del Estado ecuatoriano para garantizar la legitimidad del nuevo gobierno, ya que de otra manera será muy difícil gozar de gobernabilidad. No se puede permitir que haya el más mínimo asomo de duda sobre los resultados de las elecciones, porque estamos hablando de la voluntad del pueblo que no puede ser engañada.
Hoy, la realidad es que el opositor Lasso obtuvo el triunfo en 13 de las 24 provincias del país, mientras que Moreno se impuso en las restantes 11; y que en comparación con lo ocurrido en la primera vuelta, cuando al candidato oficialista solo le faltó el 0,5% de los votos para haber obtenido la Presidencia de manera directa, esta vez el crecimiento en votación de Lasso casi que dobló su respaldo inicial, lo que hace que en gran medida se sienta triunfador. Hay que destacar el espíritu democrático del opositor, quien ha dicho que si se lleva a cabo el reconteo de los votos aceptará el resultado sin más reparos.
Quien gane tomará posesión el próximo 24 de mayo, y tendrá el reto de poner su sello personal durante los próximos cinco años después de una década completa en cabeza de Correa. Tendrá que hacerle frente a un panorama económico complicado en el que la caída de los precios mundiales del petróleo tiene gran impacto, al mismo tiempo que la deuda pública alcanza cifras millonarias. Además, como en Colombia, apenas están surgiendo las informaciones que involucran a altos funcionarios con la cadena de corrupción continental que fomentó la constructora brasileña Odebrecht.
El resultado de las elecciones ecuatorianas es importante para Colombia, entre otros, en el sentido de que allí se llevan a cabo las negociaciones con el Eln. Además de que esa agrupación guerrillera debe comprometerse a no seguir ejecutando actos terroristas, es clave que el vecino país siga apoyando esas conversaciones, con el propósito de que más temprano que tarde nuestro país deje atrás el doloroso capítulo de la guerra que lo ha acompañado durante cerca de cinco décadas.