El Festival Internacional de la Imagen de Manizales tiene gran peso en el universo cultural de la ciudad. Es la conexión con la vanguardia del sentir y del pensar con un mundo que siempre está en la búsqueda de nuevos lenguajes. La edición 17 del evento que se desarrolla hasta el viernes 11 de mayo en la capital caldense es epicentro de la innovación en el arte y entrada a propuestas que invitan a reflexiones profundas alrededor de las artes plásticas, el diseño, la música y todo tipo de visión moderna de lo cultural. Italia, como país invitado, nos permitirá acceder, por ejemplo, a un abordaje reflexivo de su mejor cine pasado y presente.
Todos quienes se mueven y tienen interés por este ámbito del saber podrán acceder esta semana a seminarios, talleres, conversatorios y muestras audiovisuales que evidencian las formas más avanzadas de expresión que hay en el mundo. De hecho, el tema de este año es "Nuevas expediciones", haciendo alusión a aquellas propuestas que posibilitan el reconocimiento de los territorios, y en memoria de quienes hace 200 años hicieron inventarios de plantas y culturas, y de manera específica en homenaje al sabio Francisco José de Caldas. La programación se desarrolla en lugares como el Centro de Convenciones Teatro Los Fundadores, el Banco de la República, el Centro Colombo Americano, la Alianza Francesa y el Centro Cultural Universitario Rogelio Salmona.
Si bien esta vez la programación no es tan fuerte como la del año pasado, cuando de manera simultánea se llevó a cabo en la ciudad el Simposio Internacional de Artes Electrónicas (ISEA), considerado el más importante del mundo en su género, el nivel del certamen actual es bastante bueno y digno de ser aprovechado. Actividades como los paisajes sonoros, el cine vivo, los talleres de laboratorio, los talleres de creación de lenguajes de programación y la fabricación digital, entre otros, aportan elementos innovadores a la concepción que podamos tener de la imagen y del impacto que puede provocar en la sociedad.
Los aportes que traen destacados artistas, argentinos, franceses y estadounidenses en torno al arte en todas sus formas en diálogo con la tecnología, llevan a que la cultura y la comunicación puedan ser vistas en nuestra ciudad universitaria desde lo social, lo técnico, pero también desde lo estrictamente sensible. Es esta posibilidad de combinar elementos y obtener nuevos productos ligados a nuevas tecnologías, la que cada vez consolida al Festival Internacional de la Imagen de Manizales, como un evento que nos proyecta como sociedad abierta al conocimiento universal. La llamada economía naranja, que se promueve desde esferas estatales y privadas, tiene en eventos como este un fondo filosófico, que también es útil al pragmatismo que pide resultados con posibilidades de éxito en el mercado.
Por eso es que el desarrollo de este evento, el último en el que su creador Felipe César Londoño funge como rector de la Universidad de Caldas, artistas, biólogos, ingenieros, sociólogos y antropólogos participan activamente en las actividades y demuestran el poder del trabajo interdisciplinario. Siguen el ejemplo de los expedicionarios que estudiaron nuestro territorio nacional y sistematizaron lo hallado con criterio científico, pero también con el encanto de lo humano y artístico. En los terrenos de las industrias creativas, por ejemplo, la innovación y creatividad cobran sentido cuando hay complemento entre lo tecnológico y lo artístico, como resultado de un ejercicio consciente de búsqueda. En el mundo interconectado de hoy, con múltiples plataformas para compartir contenidos, la reflexión acerca de estas dinámicas resulta vital y necesaria.