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Para su último año de gobierno, el presidente Juan Manuel Santos designó al ingeniero caldense Germán Cardona Gutiérrez como ministro de Transporte, quien ya había ocupado esa cartera al comienzo de su gobierno. En esa etapa inicial Cardona desarrolló un trabajo que ha sido fundamental para que los proyectos de infraestructura avancen en el país con menores riesgos de convertirse en elefantes blancos, como ocurría con tanta frecuencia en el pasado. Su empeño por lo que se ha llamado estructuración completa de los proyectos apunta a que los recursos para infraestructura se inviertan de manera más eficiente.
La decisión que tomó Cardona cuando fue ministro de Transporte entre el 2010 y el 2012 de no comenzar a ejecutar ninguna obra hasta no contar con estudios en tercera fase, metodología que ha sobrevivido al paso de otros ministros durante los siete años que lleva Santos, también ha servido para evitar problemas de corrupción que en otro escenario podrían ser muy graves. Es verdad que eso también llevó a que el ritmo de los avances no haya sido el óptimo, pero sí se han dado mayores garantías de que "obra que se empieza es obra que se termina", como fue uno de sus lemas cuando se desempeñó como alcalde de Manizales.
El nuevo ministro recibe la tarea del también caldense Jorge Eduardo Rojas Giraldo, quien desarrolló una gestión destacada en esa cartera durante los últimos 15 meses, y preparó el sector para la recta final que será ahora responsabilidad de Cardona. Hay una gran cantidad de obras de cuarta generación (4G) en desarrollo, cerca de 30 concesiones en diversos puntos del país, con las que se espera dar un salto significativo en el atraso de varias décadas que tiene Colombia en materia de vías. El nuevo ministro tiene la responsabilidad de imprimir agilidad en cada uno de esos proyectos, para que en agosto del año entrante se cuente con un país más moderno y competitivo.
Ahora bien, el nuevo ministro, quien durante su vida pública ha sido prenda de garantía de transparencia y eficiencia, tendrá que refrendar ante el país dichas características y lograr que los proyectos que se encuentran con problemas puedan destrabarse y seguir adelante. Es el caso de la Ruta del Sol y de la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena, en los que se tuvo la infortunada participación de la constructora brasileña Odebrecht. En estas obras, así como en el túnel de La Línea, por ejemplo, es fundamental que se adopten medidas que despejen el camino y recuperen el optimismo sobre su feliz culminación. Cardona tendrá que limpiar de corrupción los proyectos que se encuentren cuestionados y demostrar que la modernización en la infraestructura va en serio.
En el caso de Caldas, hay gran expectativa sobre lo que pueda pasar con Aerocafé. Debemos recordar que fue muy oportuna la intervención de Cardona durante su primer paso por esa cartera, para exigir que se hicieran estudios técnicos profundos para aterrizar los costos a la realidad. Todo eso ya se hizo y se garantizó la viabilidad técnica, pero falta definir el cierre financiero, en el que la región está dispuesta a hacer una apuesta importante de recursos. Lo que se requiere es que el Gobierno Nacional se comprometa a fijar su aporte a esta obra y empezar a trabajar en serio con el propósito de concretar más temprano que tarde un aeropuerto con las características que necesita y merece Caldas.

Cardona también ha mencionado la importancia que tiene la vía de Manizales a Bogotá, sobre la cual se han pensado varias alternativas pero que todavía siguen en el aire. Es vital que durante este año se concrete ese proyecto con estudios y recursos de inversión, ya que resulta estratégica una mejor comunicación de la capital caldense con La Dorada y todo el polo de desarrollo que se está generando en esa zona del Magdalena Centro.