El miércoles pasado los promotores del programa Estoy con Manizales, esa innovación social que desde el 2010 invita a los habitantes de la capital caldense a comprometerse más con la ciudad, para sacarla adelante con base en el reforzamiento de valores, cerraron el ciclo de actividades de este año, con un evento en la sede de la Cámara de Comercio en el que volvieron a recordar la necesidad de conseguir más apoyos que garanticen que los propósitos de esta iniciativa se cumplan.
Se insistió en la necesidad de mantener la conversación estratégica alrededor de asuntos que son considerados vitales para el futuro, no solo de la ciudad sino de toda la región. Esta vez se quiso enfocar el interés en la participación de las personas en la transformación del territorio, tomando en cuenta que las dinámicas de Manizales como capital departamental no se agotan en sus límites, sino que hay hechos metropolitanos que involucran a poblaciones vecinas como Villamaría, Neira, Chinchiná y Palestina, e incluso a los demás municipios de este departamento, y que deben ser parte de las reflexiones de todos quienes hacemos parte de esta región, con miras a obtener los mayores beneficios comunes.
Es importante resaltar el compromiso de 19 instituciones que aportan en recursos y en trabajo para mantener viva la llama de este espacio de participación social, que busca consolidar a Manizales y Caldas como un territorio amable, que crezca bajo un modelo de desarrollo basado en el conocimiento, la educación, la innovación y el emprendimiento, con la idea de generar riqueza, bienestar y calidad de vida para todos los habitantes. En este sentido, la proyección con la que se está trabajando es la de tener una región próspera y dinámica que en el 2032 haya alcanzado metas en diversos aspectos, con un enfoque en el desarrollo sostenible, en el que los empresarios pueden ejecutar un importante papel.
En este sentido hay que resaltar el trabajo desarrollado por las mesas técnicas de Estoy con Manizales, desde las cuales se piensa la ciudad partiendo de sus herramientas de desarrollo y sus aspiraciones en proyectos como Aerocafé y demás propósitos, con miras a lograr niveles de competitividad más elevados. Esa tarea facilitadora para que cualquier ciudadano pueda expresar sus ideas y aportar propuestas alrededor de obras y proyectos que tengan impacto social, cultural y económico en la ciudad, hacen de Estoy con Manizales una herramienta muy valiosa que es necesario seguir alentando para que sea motor de muchas iniciativas ciudadanas que de otra forma se quedarían en el cajón de lo irrealizable.
El trabajo por potenciar los valores de respeto, apertura, confianza y solidaridad, en los que se enfoca el trabajo de esta innovación social, debe fortalecerse y consolidarse, de tal manera que todos los ciudadanos entendamos su importancia y lo apliquemos en la cotidianidad. La posibilidad de generar conversaciones en torno de estos conceptos éticos debe ayudar a que haya una apropiación y una aplicación real y palpable en los actos de cada uno de quienes conformamos el tejido social de nuestra urbe y sus alrededores.
En estos siete años de trabajo se han alcanzado impactos muy positivos como el del Mandato por la Educación, pero aún quedan muchas posibilidades de seguir impulsando iniciativas que apunten a que todos nos sintamos orgullosos de estar con Manizales y con Caldas, y que nos inspiren a ser cada vez mejores ciudadanos y mejores personas.
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