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La compra que el consorcio Prestasalud hizo de la EPS Cafesalud llenó de esperanzas a los cerca de 5,6 millones de usuarios que confiaban en que todos los problemas que se venían acumulando en la desaparecida empresa prestadora de salud lograran soluciones rápidas con la llegada del nuevo dueño. Entre las condiciones de venta, inclusive, se estipulaba que las órdenes médicas emitidas con anterioridad tuvieran validez automática para el nuevo prestador, con el fin de agilizar los trámites y evitar demoras injustificadas. En Caldas son 185 mil los afiliados que esperan una atención que deje atrás la sombra de lo que han sido los malos momentos de Saludcoop, Caprecom y de Cafesalud por los que han pasado.

Lo que vemos es que pese a que las autorizaciones viejas sí son recibidas y homologadas, y que se ha mostrado disposición para mejorar, la agilidad en el servicio no se aprecia en otras áreas relacionadas con medicamentos y atención de especialistas, lo que enrarece el panorama del funcionamiento de Medimás. Incluso, hay casos como el de 51 niños que reciben apoyo de la Fundación Alejandra Vélez que siguen pendientes de tratamiento contra el cáncer. No debería ser disculpa que todavía no se tienen contratos. Cuando Prestasalud hizo el negocio tenía claro que tendría que estructurar de nuevo su red de servicios.

Cuando se concretó la compra, los directivos de Medimás aseguraron que en dos meses todo estaría funcionando muy bien, luego de hacer el empalme respectivo. Ya se cumplió ese plazo y vemos que los problemas persisten. Desde luego que son trámites nada sencillos y es posible pensar en un compás de espera, pero no puede ser demasiado largo. En el caso de los niños con cáncer un solo día que se atrase su tratamiento, una sola quimioterapia suspendida, una sola cirugía que se aplace implica que la salud de estos pequeños se deteriore. Se debe tener sentido de la prioridad y actuar sin dilaciones en este tipo de casos. Ahora bien, ese es un compromiso que debe asumirse ante todos los afiliados para que reciban un servicio de calidad y oportuno.

En esto la Dirección Territorial de Salud y la misma Superintendencia de Salud deberían tomar cartas en el asunto. Tiene que garantizarse que todas las EPS, y desde luego también Medimás cuenten con una red de servicios que cubra las necesidades de todos los afiliados. No tiene sentido que la única solución que se encuentre, de manera apresurada, sea trasladar de urgencias a los pacientes hacia otras ciudades habiendo en la región operadores que podrían prestar un servicio excelente, sin incomodar a los usuarios de esa manera, más cuando se trata de niños, quienes deberían tener un trato especial, como lo consagra la Constitución Nacional.

Es hora de empezar a ofrecer soluciones reales a los múltiples problemas que se presentan. Los usuarios, tanto del Régimen Contributivo como del Régimen Subsidiado que se encuentran afiliados a las distintas EPS, y Medimás no es la excepción, tienen colmada la paciencia por los incumplimientos, por las demoras, por las dilaciones injustificadas en las mejoras prometidas. Todas estas empresas tienen la responsabilidad de garantizar una amplia red de atención que les haga más amable la vida a los pacientes.