La salvada de su Presidencia por siete votos en el Congreso de Perú para Pedro Pablo Kuczynski y la reiteración por voto popular de las mayorías independentistas en la Asamblea de Cataluña, hechos ocurridos el jueves; el atentado en Melbourne (Australia) de un lobo solitario que arrolló a varios ciudadanos como acto de terrorismo; y la aprobación el miércoles de la reforma tributaria de Donald Trump, primer éxito legislativo de su mandato después de casi un año, resumen buena parte de los acontecimientos en el mundo en este 2017.
El mandatario peruano, afectado por las acusaciones de corrupción que recorren a Latinoamérica por cuenta de los sobornos de la multinacional brasilera Odebrecht, que de hecho tiene en capilla a tres expresidente del país inca, así como a otras importantes cabezas y subalternos clave de gobiernos alrededor del continente, incluido Colombia en donde ya están en la cárcel exviceministros y congresistas, promete continuar sacudiendo la política en el 2018.
El 2017 fue también el del destape del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que no defraudó a sus críticos. Resulta ser igual de bocazas en el Gobierno como lo fue en la campaña. Con sus declaraciones y acciones ratifica que es un digno representante del Tea Party y que lleva al mundo poco a poco a una nueva guerra fría, con el agravante de sembrar la duda en los organismos multilaterales, si no se acomodan a lo que él piensa, como descarta las alertas por el cambio climático.
En Latinoamérica, las posiciones fijadas por el mandatario norteamericano, sobre todo en la reforma migratoria, detenida por mandato de los jueces, son vistas con prevención. A esto se suma la insistencia para construir un muro en la frontera con México. Sin embargo, las relaciones en otros temas continúan adelante y los intereses comunes siguen marcando la pauta, como el combate al narcotráfico. A pesar de que varios países promueven, incluidos estados de Estados Unidos, una mirada más abierta y de salud, la insistencia en la guerra contra el narco aumenta los muertos en México o incentiva los sembradíos de coca en países como Colombia que llegó a niveles alarmantes. Tras un llamado de atención de Trump, por el Departamento de Estado aceptó darle una oportunidad al plan de sustitución acordado con las Farc en la mesa de negociación de La Habana.
En Europa la inmigración sigue creciendo y tras el refuerzo de los esquemas en los países más afectados, el problema se está afincando en el Mediterráneo, afectando en grado sumo a países del norte de África. La economía aunque se recupera en el viejo continente sigue sin dar el gran salto y esto ha motivado un timonazo en varios países del este hacia el populismo antiinmigración o al separatismo como en Barcelona, que después de declarar su independencia llevó a que se tomaran decisiones desde el nivel central como promover la cárcel para los gobernantes, pero el pasado jueves en votación democrática la mayoría la obtuvieron separatistas.
El 2018 será todo un reto para España y Europa, para llegar a consensos sin afectar la voluntad popular y para seguir protegiéndose del terrorismo yihadista que tanto la ha afectado, pero como vimos, también a Estados Unidos y Australia, aunque las mayores víctimas se siguen dando en los propios estados musulmanes, una reacción que puede aumentarse ante el cerco que se le ha dado al Estado Islámico en el califato entre Siria e Irak