Pasar al contenido principal
Fecha Publicación - Hora

La libra del café colombiano se cotizó el pasado lunes en la Bolsa de Nueva York a 97 centavos de dólar, el precio más bajo desde el 2006, lo que llevó a que el precio interno se cayera el martes a $685 mil la carga de 125 kilos. Así mismo, el dólar tras una leve alza la semana pasada también va en caída durante esta semana, lo que afecta el ingreso de los cafeteros. Esto quiere decir que los cultivadores del grano colombiano están trabajando a pérdida, y que los altos volúmenes en lugar de ser un beneficio se conviertan en un problema.
Por eso es que ya se habla de buscar una posible retención de la cosecha, a la espera de mejores cotizaciones en el futuro, pero una salida de este tipo solo atendería la coyuntura y no el fondo del problema, el cual requiere ajustes más profundos.
También se necesita con urgencia la mano del Gobierno Nacional, con apoyos que les permitan a los caficultores mantener su actividad viva, de la cual dependen por lo menos 550 mil familias en el país. Ha sido tradicional en Colombia que en las buenas épocas los cafeteros ayuden al Estado a desarrollar su trabajo, por ejemplo en infraestructura de carreteras, servicios públicos, educación y asistencia social en las áreas rurales en las que se cultiva el grano. En las malas épocas se espera una respuesta positiva, por ser la actividad cafetera un valor estratégico no solo económico, sino de seguridad y estabilidad social en amplias regiones, que podrían caer en crisis profundas, si no se presta la atención requerida. El fondo de estabilización de precios del que habló el presidente Iván Duque cuando era candidato podría ser una salida viable.
Es un hecho que los costos de producción, sobre todo los ligados a la mano de obra, son muy altos para los caficultores colombianos, lo cual les resta competitividad en el mercado mundial, donde países como Brasil y Vietnam sacan provecho. Ahora bien, en la actual coyuntura todos los productores están afectados, lo que hace necesario un diálogo que ayude a tomar decisiones en conjunto que lleven a que los precios reaccionen de manera favorable y la actividad logre una rentabilidad mínima.
De otra forma será imposible un oxígeno que ayude a pensar en escenarios de recuperación de largo aliento. Aunque es poco probable que se logre una respuesta positiva, una aproximación con la gran industria procesadora también resulta pertinente, porque su área de negocios ligada al café depende de la sobrevivencia de los productores del grano.
De momento, entonces, se espera la reacción urgente del Gobierno para apoyar a los cafeteros en crisis, con algún mecanismo de rescate, apoyos para mejorar la productividad, control de deudas y avanzar en los programas de valor agregado, así como recursos para sostener la estrategia de retención del grano, si finalmente ese es el camino escogido. Sin embargo, lo fundamental es repensar la actividad y dar un vuelco estructural que la saque del vaivén en el que se encuentra. Hay que entender que cuando un commodity como el café está a expensas de las fluctuaciones de las bolsas, las consecuencias pueden ser nefastas en épocas aciagas como la actual.

El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Roberto Vélez Vallejo, ha calificado como absurdo y vergonzoso que materias primas como el café sean tan baratas para la industria, cuando el consumidor paga tanto por la bebida preparada en todo el mundo, y tiene razón, pero nada se saca de solo quejas. Se necesitan medidas que conjuren la situación y eviten una crisis que puede ser de dimensiones colosales. Es vital actuar rápido en analizar las alternativas posibles y enfilar baterías en todos los frentes, no de otra manera la buena cosecha que se calcula para este año tendría algún sentido.