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Los municipios de Yacopí, Caparrapí, La Palma, Topaipí y Puerto Salgar (Cundinamarca); La Dorada (Caldas), Puerto Boyacá (Boyacá); Puerto Triunfo, Puerto Nare, Puerto Berrío y la parte baja de Sonsón (Antioquia), así como Cimitarra y Bolívar (Santander) están hoy en cuarentena sanitaria por causa de la aftosa. Inicialmente se pensaba que el brote de esta enfermedad bovina estaba solo en Tame (Arauca), donde fue confirmado el pasado 23 de junio, debido al contrabando de ganado vacuno desde Venezuela, pero la preocupación ahora es mayor al comprobarse una afectación más extendida.
Las reses afectadas en Yacopí, de acuerdo con el Ministerio de Agricultura y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), son 164, las cuales tendrán que ser sacrificadas y enterradas para que no sigan expandiendo la enfermedad. Las autoridades tienen la tarea de investigar la procedencia de los animales enfermos que llegaron al centro del país, para determinar causas y responsables, pues el lugar del primer brote, en límites con Venezuela, es bastante lejano de la zona central en donde hay ahora una cuarentena obligada, y donde el riesgo de contagio hacia otras regiones del país es mayor. 
Sorprende mucho lo que está pasando, porque esas dos mismas instituciones habían realizado a finales del año pasado un muestreo general para verificar que Colombia seguía libre de fiebre aftosa, cuyo resultado favorable sirvió para que la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) mantuviera el estatus de país libre con vacunación. De tal manera, que es casi plena la seguridad de que el virus llegó desde fuera de Colombia a través de algún elemento pecuario que no fue reportado. 
Lo más grave es que esta situación se está viendo reflejada en el cierre de puertas comerciales para nuestros productos cárnicos y animales en pie. Países como Panamá, Chile, Ecuador, Perú y Rusia cerraron las importaciones de carne desde Colombia, lo que va a impactar de manera negativa la economía nacional. Este último país, al que se venden cerca de 4 mil toneladas de carne colombiana, representa cerca del 50% del mercado de nuestro país en dicho sector, por lo que el perjuicio será de grandes dimensiones.
Antes de los recientes reportes de aftosa en el país, el último se había dado en el 2009 en Ipiales (Nariño), pero fue rápidamente conjurado. Aunque esta enfermedad no afecta a los seres humanos y no es transmisible por su carne, leche o demás productos bovinos, este es un asunto sanitario de cuidado que puede contagiar también a otras especies de ganados, por lo que es de gran importancia prevenir al máximo. Surge este grave problema justamente cuando el país buscaba ampliar sus mercados hacia China, México, Israel, Estados Unidos, Singapur, Canadá, Hong Kong y Taiwán. Ahora ese proyecto queda aplazado.
En el caso de Caldas es importante mantener las alertas, por la cercanía que hay entre el lugar del brote en Yacopí y los hatos ganaderos de ese municipio del oriente caldense. Por fortuna, cerca del 98% de los vacunos de la zona están vacunados, aunque eso no es suficiente para evitar que el problema llegue de alguna manera. Por ahora es bueno que el Gobierno Nacional considere los ofrecimientos de ayuda para hacerle frente a la crisis, como lo sugirió Argentina, país con gran experiencia en el control y ataque de brotes de toda clase de enfermedades bovinas. 

Esperamos que la realización, a partir de hoy, de la XXI Agroexpo 2017 en Bogotá, en la que serán expuestos ejemplares vacunos colombianos de distintas regiones, sea todo un éxito, y que eso sirva para enviar un mensaje de optimismo y superar esta emergencia de manera rápida y definitiva, y así volver a abrir las puertas de los mercados internacionales