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Están a punto de ser expedidos los decretos de incremento en las tarifas del transporte público individual y colectivo de Manizales. Dice la Administración Municipal que el alza se concertó con los transportadores y que se llegó a un acuerdo, que son los valores dados a conocer por LA PATRIA la semana pasada y que implican un incremento de $150 para busetas y de $100 para buses y microbuses. Para taxis la tarifa de la carrera mínima se aumenta en $100 y reaparecen recargos que se habían extinguido en la ciudad. Lo curioso de estas alzas es que al mirar la proyección del IPC en el año están por encima y se dan sin que se haya siquiera definido el incremento del salario mínimo.
Estos montos parecen ser poco, pero es evidente que para una familia que gane el mínimo o menos, todo incremento por bajo que parezca afecta su poder adquisitivo y la posibilidad de ahorro, que es la única manera de mejorar en su calidad de vida. La Secretaría de Tránsito ha manifestado que hizo un estudio de la canasta de costos del transporte en Manizales para llegar a la tarifa definida, pero no nos cuenta si se han medido las ineficiencias que pueden generar los mismos transportadores en asuntos como la resistencia a pasar al uso de un combustible más amigable con el medio ambiente, asunto que solo asumieron unas empresas. Tampoco nos han dicho qué tanto influye en sus costos en el transporte la reducción de pasajeros movilizados año a año por cuenta, entre otras cosas, de la cantidad de parque automotor que está mal distribuido como lo han mostrado todos los estudios en distintos momentos.
Y esto es una paradoja, porque de acuerdo con el Informe de Calidad de Vida 2017 de Manizales Cómo Vamos, el transporte público en la ciudad moviliza en promedio cada día 12 por ciento menos pasajeros que 10 años atrás y 2 por ciento menos que en el 2015. Sería bueno que se mirara por qué sucede esto. Es evidente que el encarecimiento del transporte público incita a muchas personas a comprar vehículo propio, en su mayoría motocicletas, porque claramente es un beneficio a la economía del hogar. Tanto así, que hoy la ciudad tiene el doble de vehículos privados que en el 2009. Sin embargo, la mayoría de ciudadanos está satisfecha con el transporte público de buses y busetas. Por lo menos el 75 por ciento así lo hizo saber en esa encuesta.

El problema del transporte público es más complejo como para tratar de solucionarlo solo con la tarifa. La ciudad sigue necesitando un Sistema Estratégico de Transporte Público que beneficie a usuarios y transportadores. 
Que regule el parque automotor en las vías, que permita definir rutas y horarios y que abarate el costo de la tarifa, como siempre se pensó. Que un usuario pueda tomar varios recorridos con un solo pago y no como sucede hoy, en una ciudad a la que le sigue costando conectarse en el recorrido norte sur. Por este motivo, esperamos que el estudio de movilidad, el más reciente, que está a punto de darse a conocer, nos muestre las soluciones y se tomen de una vez para solucionar buena parte del problema de la movilidad en la ciudad, que pasa por el desorden del transporte público.