Tras la designación hecha por el presidente electo Iván Duque de los ministros que lo acompañarán en su gestión se generan expectativas alrededor de su desempeño al frente de las distintas carteras. En el caso de educación y salud, con tanta sensibilidad en el pueblo colombiano, LA PATRIA les ha preguntado a líderes de esos campos en la región acerca de las que deben ser prioridades del nuevo gobierno. Hay que partir del hecho de que en ambos campos se dieron avances significativos durante la administración de Juan Manuel Santos, pero todavía quedan pendientes asuntos esenciales que ahora serán responsabilidad de quienes estarán al frente de los destinos del país.
En el caso del Ministerio de Educación, será fundamental el liderazgo que asuma María Victoria Angulo, quien viene de ser secretaria de Educación del Distrito de Bogotá. Los distintos estamentos consultados en Caldas coinciden en señalar que la financiación del sector debe garantizarse e incrementarse, con el reto de cerrar brechas entre la calidad de la educación pública y la privada, y el propósito de lograr una mayor inclusión, entre otros desafíos. En el caso específico de Manizales, donde contamos con dos universidades públicas, el apoyo directo a estas instituciones resulta fundamental para consolidar nuestro campus.
Entre las peticiones también está que se mantengan los programas que demostraron beneficios, y que se fortalezcan iniciativas como Todos a Aprender y la Jornada Única, por ejemplo. Se espera también gran compromiso con los recursos para garantizar cobertura e infraestructura a la altura de las exigencias del momento, además de un Programa de Alimentación Escolar (PAE) cada vez más consistente, sin interrupciones, y sobre todo sin corrupción. También hay que avanzar con fuerza en el bilingüismo y en la educación pública con herramientas TIC.
En el ámbito de la salud la administración Santos quedó con la deuda de una reforma estructural, pero a cuenta gotas avanzó en aspectos esenciales como la universalización del servicio, un mejor acceso a medicamentos y tratamientos costosos gracias a la política de regular los precios de los medicamentos y de ampliar el Plan Obligatorio de Salud (POS). Sin embargo, al gobierno de Duque le espera un trabajo decidido en la mejora de la calidad y en la oportunidad de los servicios, los cuales siguen siendo esquivos para una buena porción de la población colombiana.
En este sentido, el nuevo ministro del sector, Juan Pablo Uribe Restrepo, exfuncionario del Banco Mundial y experto en salud pública y gerencia de hospitales, tiene el desafío de solucionar profundos problemas que motivan el reclamo diario. La financiación del sector y la superación del conflicto de deudas entre EPS e IPS deberá ser una prioridad suya, para ojalá llegar a un punto que dé equilibrio y garantice la confianza en el sistema. Así mismo, deberá hacer un juicioso examen de las EPS y tomar decisiones que apunten al bien común, por encima de intereses particulares. Los esquemas de intermediación y de integración vertical, como están, deben ser revaluados.
Si bien se ha avanzado en la cobertura de salud en las cabeceras municipales, en los sectores rurales reina la deficiencia en el servicio, por lo que es clave invertir recursos para llevar cobertura a las zonas más apartadas. En ningún caso puede perderse de vista que el paciente debe estar en el centro, como la razón de ser de un sistema cada vez más eficaz a la hora de prevenir y tratar las enfermedades. Hay que darle más dientes a la Superintendencia de Salud para que desarrolle un trabajo que impacte de manera más directa hacia la garantía de atención óptima para los usuarios.