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El triunfo de Iván Duque ayer para ascender a la Presidencia de la República consolida la democracia en el país. Con una alta participación ciudadana, en la que alcanzó la mayor votación en la historia para un presidente, con 10 millones 373 mil votos que le representaron una mayoría del 54% en los comicios. Gustavo Petro lideró la mayor participación de la izquierda en Colombia, al sumar un poco más de 8 millones de votos.
Llega Duque al poder sin compromisos burocráticos con nadie, y con el anuncio de gobernar con un 50% de mujeres en su gabinete y dándole la oportunidad a una nueva generación de políticos jóvenes en su gobierno. Lo importante es que más que consideraciones de edad o de género, logre conformar un equipo de gobierno que tenga conocimiento y capacidades para enfrentar un panorama lleno de dificultades y oportunidades.
Al nuevo presidente le quedan muchas tareas para cumplir su programa de Gobierno, que esperamos lo haga tal cual lo anunció durante la campaña. La primera será entender que hay una fuerza muy importante en el país que considera relevante continuar adelante con el proceso de paz con las Farc, para consolidarlo, y con el del Eln, para poder sacarlo del marasmo en que se encuentra. Su moderación en el discurso frente a este acuerdo para la segunda vuelta debe ser interpretado como una forma de entender lo que piensan, inclusive muchos de sus electores, que creyendo en el proceso de paz, consideraban que al país le podía ir mejor con este candidato que con el otro.
Duque, en su primer discurso como presidente electo, reiteró sus promesas de campaña iniciando por una lucha frontal contra la corrupción, que es de las mayores preocupaciones de los colombianos, así como su compromiso de terminar con la polarización que tiene fragmentada a la sociedad, y ser el presidente de la unión. Ojalá pueda cumplir con su deseo de reconciliar nuevamente al país para hacer causa común en la guerra contra la pobreza y en la búsqueda del bienestar para todos.
Este presidente es el de todos, debe saber interpretar los resultados electorales de ayer, de que hay un sector muy grande del país que busca mayores avances sociales, que se presente una más efectiva política de protección de los recursos naturales y en que se respeten los derechos humanos sin distingo alguno, además de las minorías. A esto se suma una votación del blanco, que si bien no alcanzó los niveles que algunos esperaban, sí resultó histórica para demostrar que los extremos no son una alternativa para muchos.
En menos de una hora se tenía definido el conteo de los votos, con lo cual se anotó un éxito la Registraduría Nacional, demostrando su eficiencia y capacidad, por fortuna ya común en las elecciones. Este preconteo, que generalmente se termina consolidando sin contratiempos a la hora de los escrutinios, es fundamental para dar garantías a los candidatos y a sus seguidores.

Caldas, en donde Iván Duque se impuso en todos los municipios, incluido Manizales en donde en primera vuelta Sergio Fajardo logró la mayor votación, espera mucho del nuevo presidente, que hace una semana se comprometió con los cafeteros del país, con la industria y con la construcción del Aeropuerto del Café. Ojalá tantas buenas intenciones se concreten en obras y que lleguen a este departamento, ejemplo de hechos de paz, recursos del postconflicto, como se merece, y que hasta ahora le han sido negados.