Pasar al contenido principal
Fecha Publicación - Hora

La semana pasada el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) mostró en qué andan los índices de pobreza y de desigualdad en Colombia. Aunque las cifras aún no llegan a un ideal, la realidad es que el país parece mejorar en estos aspectos, a pesar de las muchas críticas que se vienen haciendo al modelo económico, lo que es natural en épocas de campaña electoral y después de prenderse las alarmas de calificadoras de riesgo internacionales sobre el futuro en esta materia si no se se aplican ciertos correctivos.
Ahora bien, esto no quiere decir que los colombianos tienen plata suficiente para gastar a manos llenas. No, lo que nos muestran estas cifras es que se está caminando de manera confiada y a pasos continuos en cumplir con esta meta de lograr al menos que todos los colombianos puedan tener un ingreso base mínimo y acceder a las garantías de cualquier ciudadano, como la salud. La desigualdad sigue siendo una realidad y definitivamente a Colombia le falta tomar decisiones fuertes para mejorar de manera suficiente en este aspecto y llegar siquiera a los niveles de Argentina, aunque ya se supera a Brasil y se está cerca de México. Los logros obedecen a esfuerzos gubernamentales y al que han hecho las instituciones y los empresarios desde el sector privado.
Los retos son mayúsculos porque, de acuerdo con los análisis hechos por expertos a los datos entregados, falta mucho para que haya equilibrio entre regiones. Mientras departamentos, de lo que podría llamarse la periferia, muestran aún niveles de pobreza y desigualdad que pueden compararse con los que se encuentran peor en este tema en el mundo, otros en cambio, sobre todo en el centro del país, recogen la mayoría de los datos bondadosos, por llamarlos de alguna manera. No obstante, el peligro del promedio es que nos quedemos en la celebración por el resultado final, cuando lo que falta es mucho por hacer para que esa mejoría se dé en todos los territorios y sea el país completo el que la sienta. La calidad de vida debe mejorar en igual forma para los colombianos rurales como para los urbanos.
De acuerdo con las cifras mostradas por el DANE, la pobreza cedió en Colombia 15 puntos en los últimos 10 años, y no es nada despreciable, aunque podrían hacerse esfuerzos mayores para que esta curva sea más drástica en su mejora. Ha sido vital la creación de empleos en el país, que sigue siendo un tema vulnerable, porque las nuevas plazas no siempre son en donde más se necesitan. Hay que recordar que un país como el nuestro, por su tamaño, por su concentración en grandes capitales, tiene muchos problemas para formalizar la mano de obra, y es un paso fundamental para lograr que las personas mejoren sus ingresos y su calidad de vida.

En épocas en que se tiende a ver el vaso medio vacío, sobre todo por cuenta de las campañas políticas que buscan promover su discurso menospreciando los alcances que se tienen, es bueno centrarse en los datos duros y entender las cifras aquí presentadas. Coinciden los analistas en que se trata de un estudio bien hecho y sustentado. Se concluye de él que en el promedio los colombianos mejoran en acceso a servicios públicos, en conectividad, en vivienda, entre otros, lo que plantea la necesidad de no bajar la guardia, sino de apretar algunas clavijas para dinamizar aún más estos avances y no perder lo ya ganado.