La cifra es escandalosa. De 332 mil 895 automotores matriculados en Caldas, 129 mil 924 andan sin seguro obligatorio y 135 mil 700 tienen vencida la revisión técnico-mecánica. Seguramente muchos de estos son los mismos, se repiten en el incumplimiento. La pregunta ante tal cantidad de evasión que pone en riesgo la vida de los caldenses sería cuáles son las estrategias que se deben establecer para evitar que esto pase o por lo menos se reduzca a su mínima posibilidad.
El caso de La Dorada, en el extremo oriente de Caldas, es aberrante. Las evasiones en SOAT llegan al 60 por ciento, mientras que en RTM alcanzan el 69 por ciento, es decir que más de la mitad de los vehículos matriculados en ese puerto carecen de documentación al día. No es un asunto de papeles en regla, es un tema de protección de los ciudadanos, pues el incumplir los requisitos seguramente obedece a que no se cumplen los requerimientos para creer que pueden pasar la prueba en el diagnosticentro.
En un reciente foro realizado en Manizales por el Fondo de Seguridad Vial se hablaba de la necesidad de que los ciudadanos entendamos la importancia que tienen las reglamentaciones, como portar los documentos al día, tener los vehículos revisados como se exige, cumplir con los límites de velocidad, entre otros. Esto porque el conducir es un oficio de riesgo, pues al tomar el volante de un carro o de una motocicleta están en juego vidas, así que lo mejor que se puede hacer es entender que cuando se está al día con todas las exigencias se reducen esos riesgos.
Así como las cámaras en las ciudades y en las carreteras se usan para imponer multas en muchas partes a los vehículos que exceden la velocidad o incumplen otras normas de tránsito, deberían también usarse los radares y las videoayudas para monitorear los vehículos que en el RUNT figuran con incumplimientos, que andan por las calles sin controles. También este alto número de evasores nos hace pensar que puede haber también corrupción en quienes deben ejercer el control, pues la cifra es tan abismal, que es imposible que al hacer los retenes para ejercer la autoridad no caigan al menos unos cuantos, si los promedios son correctos.
Son muchos los motociclistas, sobre todo, que elevan campañas con el fin de que no los controlen tanto, porque consideran que están sufriendo es un acoso, pero si vemos las cifras que divulgó LA PATRIA en el informe del domingo pasado, nos damos cuenta que estos controles no solo son necesarios, sino que se deben hacer más y con mayor exigencia.
Si cada uno se apersonara de la responsabilidad que le corresponde en estos temas, seguramente ayudaríamos entre todos a disminuir las altas tasas de accidentalidad que son un asunto de salud pública en Colombia, y ni hablar de Manizales y Caldas, que superan las tasas por cien mil habitantes. Entonces está bien que se incentive la cultura ciudadana, que se hagan campañas cada vez más elaboradas y que busquen resultados, pero no se puede bajar la guardia con la imposición de la autoridad, mientras haya tantos vehículos que no portan las mínimas condiciones para permanecer en las vías. Hay mucho por hacer y a todos nos corresponde un poco de la responsabilidad.