Las cifras que manejan las autoridades nacionales son ya escandalosas. Que un 50 por ciento de los vehículos que circulan en Manizales estarían sin cumplir el requisito de la revisión tecnicomecánica es todo un desafuero. No obstante, los cálculos de la Asociación de Centros de Diagnóstico Automotor en Colombia indican que el problema es mucho más grave. Un informe publicado el domingo pasado en LA PATRIA da cuenta de esta situación y de cómo no se ve una pronta solución. Se suma a los problemas de envejecimiento del parque automotor público y a las triquiñuelas denunciadas para hacer pasar como nuevos vehículos viejos en el país.
Además del peligro potencial que representa la circulación de vehículos sin los requisitos mínimos de revisión, se le suma la contaminación del aire que puede provocar enfermedades respiratorias y en algunos casos complicaciones aún mayores a la salud de los ciudadanos. Es necesario poner en cintura a los propietarios de motos y carros que se pasan la norma por la faja. No hay otra manera de ponerle coto a esta situación si no es con controles más severos y permanentes.
La ley contempla que de hecho cualquier vehículo obligado a pasar por la revisión tecnicomecánica si no lo cumple en el plazo fijado puede terminar en un comparendo que se le haga llegar a la residencia de quien tenga registrada en las oficinas de tránsito correspondientes. De acuerdo con la información, en Cartagena, por ejemplo, esta medida ayudó a reducir la evasión hasta el 23 por ciento en seis meses, desde que la puso en práctica. Obviamente habrá vehículos que permanecerán en los garajes de adorno, y por tanto no requerirían tal documento, pero deberán demostrar sus propietarios que así es.
Ojalá Manizales apresure la puesta en práctica de esta norma. De lo contrario el problema en lugar de reducirse tenderá a crecer. La Secretaría de Tránsito Municipal ha dicho que espera que vengan de la Superintendencia de Transporte para asesorarlos en la puesta en marcha de esta herramienta. No obstante, deben apresurarlo, pues es la mejor manera de ayudar a la prevención de accidentes y de mejorar la calidad del aire, tan afectado por la emisión de gases contaminantes por encima de lo permitido. Si esta situación se presenta en la capital de Caldas, en donde se cuenta con policías y guardas de Tránsito, qué se puede esperar en municipios en donde el control es prácticamente inexistente y se cometen todo tipo de abusos en asuntos de movilidad.
Este es otro ejemplo de la cantidad de normas que existen muy bien diseñadas en el papel en Colombia, pero que a la hora de ejecutarlas distan mucho del deber ser. Muy bien que se exija la revisión tecnicomecánica, pero si prácticamente nada sucede a quienes incumplen con ello, pues no se tendrán al final resultados positivos. Cómo es que se han inmovilizado 4.801 vehículos desde enero del 2016 si estamos hablando de los 130 mil que tuvieron que presentarse a revisión y solo lo habrían hecho 42.834, es decir, que sigue sin saberse de la suerte de por lo menos 85 mil más. En esto no se puede ser laxo. Es hora de actuar.