Se puso en marcha el nuevo Código de Policía. Para algunos este busca imponer el orden con autoritarismo. Para otros es darles dientes a las autoridades para regular comportamientos ciudadanos que se habían desbordado por cuenta de un reglamento obsoleto. Aún quedan pendientes de resolver demandas que han interpuesto grupos de ciudadanos e instituciones contra normas específicas contenidas en este documento, sobre las que esperamos que la Corte Constitucional se pronuncie para que haya claridad sobre asunto tan importante.
Al entrar en vigencia el nuevo Código ha quedado en evidencia que a pesar de haberse dado un plazo prudente para hacer pedagogía sobre este, ni siquiera todos los policías saben a ciencia cierta los procedimientos o los tipos que regula. Por eso no se puede bajar la guardia en la pedagogía sobre él. De lo contrario se puede prestar para que se cometan abusos o para que los ciudadanos terminen sancionados y aleguen desconocimiento de la norma, contra el principio que plantea que la ignorancia no sirve de excusa. Es necesario que se mantengan la difusión y las advertencias. Debe imperar la búsqueda de la concordia ciudadana y no la idea de imponer la acción policiva. Si lo entendemos podremos lograr resultados como sociedad.
Ya está la norma, ahora se requiere de una Policía moderna, que sepa privilegiar los derechos de los ciudadanos, que no invada los espacios personales de quienes debe vigilar, que proteja a las personas vulnerables y no que haga todo lo contrario. Es lamentable el caso de una mujer en Cali, que se encontraba en estado de alicoramiento, a quien en lugar de protegerla los policías de una estación abusaron de ella, presionándola para que se desnudara frente a detenidos que había en el lugar. Como si fuera poco, divulgaron las imágenes con lo que denigraron de esa persona. Por fortuna, ya se iniciaron acciones disciplinarias, pero queda en el ambiente, como con otros casos de abusos policiales, que es necesario exigir más a las autoridades del orden para que sean ejemplo de buena conducta y de respeto de los derechos.
Casos como ese no pueden repetirse. Los ciudadanos tienen que encontrar en la Policía una institución amiga, que los protege de los abusos, que aplica el derecho con sapiencia para evitar que los conflictos escalen, pero si se aprovecha el poder que hoy les otorga el Código para abusar de su autoridad, simplemente se terminará en otra norma que al final se deslegitimará como tantas otras que existen en Colombia.
Es importante que las administraciones municipales doten a sus policías con las herramientas necesarias para cumplir su papel, esto implica tener espacios adecuados para albergar a personas que deban ser conducidas por la autoridad para protegerlas o para sancionarlas, pero no se puede cumplir una norma sin las mínimas condiciones para hacerlo con respeto por los derechos ciudadanos. Ya se vencieron los plazos para ponerse al día en estos temas, pero si no se ha hecho, que no se deje pasar más tiempo, pues esta norma tiene importantes aciertos que pueden ayudar a aplicar mejor la autoridad para promover la convivencia, que al final de eso es de lo que se trata.