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En Cartagena el pasado jueves, el presidente Juan Manuel Santos y los directivos del nuevo grupo político Farc (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) analizaron los avances de la implementación del acuerdo de paz con esa exguerrilla, al lado de dos líderes mundiales como el expresidente español Felipe González y el expresidente uruguayo José Mujica. En dicho escenario los líderes de Farc le solicitaron a Santos echar mano de las herramientas jurídicas que tiene para agilizar la implementación de los acuerdos, como el estado de emergencia ante el Congreso de la República. También anunciaron que consultarán al Consejo de Seguridad de la ONU acerca de lo que establece el Tribunal Internacional de Justicia sobre los deberes de un Estado cuando se compromete a cumplir un acuerdo.
El encuentro en la "Heroica" hizo parte del protocolo de verificación de los acuerdos de paz, instancia establecida con países externos que actúan como veedores del cumplimiento de lo acordado, y que permitió que esa guerrilla se transformara en un partido político. Para el mandatario colombiano, dicha reunión fue muy fructífera con respecto a los temas de seguridad, reconciliación y oportunidades ligadas a la paz, y aseguró que ratificaba su compromiso con ese propósito hasta su último día del gobierno, el próximo 7 de agosto.
Para garantes como el expresidente Mujica es fundamental dejar el pasado atrás y pensar en el porvenir que es lo único que puede ser modificado, y pidió que los colombianos nos demos un plazo de 15 años para permitir que se dé un cambio profundo que consolide la paz en el país. Inclusive hizo un llamado a pensar más en nuestros hijos que en nuestros abuelos. En el mismo sentido se manifestó González, quien sostuvo que el hecho de que los exguerrilleros participen en política es un paso adelante y no interfiere con los procesos judiciales que haya en contra de algunos de ellos. 
Sin duda, lo más importante que ha ocurrido en Colombia en los últimos años es que el conflicto de las Farc con el Estado colombiano haya terminado. Eso es algo que debe ser apreciado en su real magnitud y no permitir por ningún motivo que la guerra vuelva a encenderse. Así que los líderes de Farc deben mantenerse en la idea de cumplir el compromiso de no repetir las violaciones que cometieron y más bien buscar, por medio de la política, difundir sus ideas que en el mundo de hoy son aceptadas, en realidad, por muy pocos.
El reto que nos impone el año que comienza es que los puntos de implementación que no fueron tramitados por el Congreso de la República, haciendo uso del fast track, sean agilizados de alguna manera, para que al término del gobierno Santos el panorama sea tan claro que no haya manera para la marcha atrás. Inclusive, ojalá que las conversaciones con el Eln avancen con tal velocidad que pueda ser firmada la paz con el actual gobierno, y que la tarea del próximo mandatario de los colombianos solo sea su consolidación en el país. 

El Instituto Kroc, de la Universidad de Notre Dame, de los Estados Unidos, en un informe que se conoció a finales del año pasado, ratificó que la implementación de los acuerdos va a buen ritmo, comparado con otros 34 acuerdos de paz similares tramitados en el mundo desde la década de los 80 del siglo pasado. Eso es algo que no puede desconocerse, y que debe servir de impulso para mantenerse a la vanguardia y demostrar que el modelo colombiano es aplicable a otros conflictos armados que persisten en otros lugares del planeta. Para eso, es urgente que nombren los jueces de la Justicia Especial para la Paz y se proteja a los líderes sociales. Además, hay que aclarar lo relacionado con las 16 circunscripciones de paz que deben quedar en manos de víctimas del conflicto.