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La cifras del desempleo en Manizales no son halagüeñas, de acuerdo con las estadísticas reveladas por el DANE acerca de la manera en que cerró el 2017 en dicho indicador. 10,5% en desempleo al final del año representó un retroceso de 0,7 puntos porcentuales con respecto a lo ocurrido al finalizar el 2016, cuando la cifra fue del 9,8%. Hoy los desocupados son 23 mil personas, cuando hace un año eran 21 mil 751. Si se compara este guarismo con los datos nacionales, vemos que en la capital caldense la situación es más complicada que en el resto del país, ya que si bien en Colombia también hubo un retroceso este solo fue de 0,2 puntos y la cifra global se mantuvo en un dígito (pasó de 9,2% al final del 2016 al 9,4% en el cierre del 2017).
Además, hay que considerar que es el segundo año consecutivo en el que el desempleo se incrementa, tomando en cuenta que al final del 2015 la tasa registrada fue de 9,6% en la ciudad. De hecho, actualmente nuestra capital es la décima con más desempleo en el país, entre las 24 regiones que se miden, cuando llegó a estar en el grupo con el indicador más bajo en esta materia. Además, la vecina Pereira, que generalmente supera a Manizales en desempleo, terminó el 2017 con solo el 8,2%, por debajo inclusive del promedio nacional. Es cierto que el empleo es un fenómeno que obedece a una compleja mezcla de variables económicas que no es posible controlar desde lo local, pero también es verdad que sí pueden adoptarse medidas que influyan favorablemente en la generación de puestos de trabajo.
Lo ocurrido con el desempleo era algo previsible ante el panorama económico general. El 2017 fue un año duro para la mayoría de sectores e inclusive algunos analistas consideraron que la generación de empleo resultaría muy golpeada, cosa que ocurrió en una proporción muy pequeña. Se confirmó, evidentemente, que la dinámica general es positiva y que en el 2018 puede mejorar mucho más, ya que los distintos indicadores permiten augurar una recuperación y un crecimiento superior que ayudaría a mantener la generación de nuevos puestos de trabajo. En las estadísticas nacionales se completan 52 meses consecutivos con una tasa de desempleo de un dígito, según el DANE.
Si hay ciudades como Santa Marta, Barranquilla y Bucaramanga, con niveles de desempleo del 8%, 8,2% y 8,5%, respectivamente, se demuestra que sí es posible seguir bajando en ese indicador y que hay circunstancias locales que influyen en la creación de puestos de trabajo. En el caso de Manizales hay que reconocer que el impulso a los call center desde finales de la década pasada sirvió para combatir el desempleo, sobre todo el de los jóvenes, y que un mayor fomento a esta estrategia ayudaría a impedir que crezca la tendencia negativa. Al mismo tiempo, hay que trabajar más fuerte en la sofisticación de los servicios prestados en estos centros de llamadas, con un personal más capacitado, sobre todo en bilingüismo y otros valores agregados. Este es un camino hacia el empleo de mayor calidad.

Es comprensible que en una ciudad como Cúcuta, que afronta la presión de miles de venezolanos que pasan la frontera en búsqueda de oportunidades laborales, el desempleo esté en 15,9%. En tal situación el Gobierno Nacional debe intervenir de manera directa para impulsar políticas públicas que mitiguen los efectos negativos del fenómeno migratorio. En el caso de Manizales el propósito de la Administración Municipal y el sector privado es que al impulsar las confecciones, la metalmecánica, el turismo de aventura y los eventos se generen nuevos puestos de trabajo. Ojalá que esto ayude y que alimente el optimismo económico que se necesita.