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Las proyecciones del DANE, que seguramente confirmarán los resultados del censo que se realiza en el país, indican que la población colombiana mayor crece a tasas que no se habían tenido, y de acuerdo con las estadísticas que se tienen en Manizales, esta es una ciudad en donde la situación es aún más notoria, al tratarse de un territorio expulsor de jóvenes y que resulta ser más amable para personas que empiezan a tener problemas de salud. En el 2010 se calculaba que el 10 por ciento de la población colombiana estaba por encima de los 60 años, esto son 4 millones 500 mil personas. Las cifras que se tienen de Caldas, daban cuenta el año pasado de que el 15,6 por ciento de sus habitantes superaba esa edad, es decir, unas 155 mil personas. 
Los desarrollos científicos en salud y la mejora de las condiciones de calidad de vida en general permiten que la expectativa de vida haya crecido en nuestro país, pero esa misma situación obliga a los gobiernos a tomar decisiones que permitan que esto sea realmente un logro y que no se convierta en un problema social. Se trata de un fenómeno normal, que se ha presentado ya en otros países de los que se puede aprender, y al que se le debe prestar la atención debida. 
Debemos recordar que en Manizales, los adultos mayores son los que más resultan afectados por atropellamientos en las vías, muchos de ellos con consecuencias mortales. Si bien la ley habla de que las personas mayores de 60 años deben ir acompañados por otra persona menor que ellos, la realidad de una sociedad cada vez más sola, de unos seres humanos que tienen que dirigirse a sus EPS, de un lugar a otro muchas veces sin quién pueda acompañarlos demuestra que estamos en mora de desarrollar una política más directa de atención. Quienes pueden cuidarlos, muchas veces, son sus hermanos, sus cónyuges o sus hijos, lo que obliga a prestarles también atención a estos para que su salud no se deteriore por cumplir esa labor nada fácil.
LA PATRIA dio cuenta el pasado domingo en la sección de Salud, de cómo al identificar esta realidad, en la Universidad de Caldas se creó una Escuela de Cuidadores, en donde el 30 por ciento de los asistentes, que sirven como acompañantes de adultos, es igualmente mayor de 60 años, todo un reto para las familias. Según la Encuesta Nacional de Salud y Envejecimiento, en nuestro país el 17 por ciento de quienes se encargan de atender a los viejos son también personas que superan los 60 años.

No es fácil asumir que el organismo se va deteriorando o pensar que al término de la vida laboral se puede acabar sin un plan de vida y sentirse un estorbo. La sociedad debe emprender acciones que aprovechen la experiencia de las personas mayores en sus saberes. Estamos en mora de crear los llamados bancos de tiempo, en donde se aproveche precisamente a estas personas, con lo que además van a seguir sintiéndose útiles porque le pueden prestar un favor a la sociedad. No es solo acompañarlos, sino darles posibilidades para que continúen sirviendo y sintiéndose útiles y valiosos.