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Los resultados de las Pruebas Saber para los grados tercero, quinto y noveno, de septiembre del año pasado, tanto para Manizales como para Caldas, muestran que hay una mejora con respecto a lo que ocurría en el 2015. También evidencian que se tienen todavía muchas debilidades que deben ser atacadas, las cuales se reflejan en la caída en algunos puntajes que podrían ser más consistentes. En el caso de la capital caldense es bueno que se superen los promedios nacionales en cinco de seis ítem, pero las metas nos deberían conducir a ser los mejores en Colombia en todos los niveles.

Lenguaje y matemáticas son las áreas clave para las mediciones que se hacen alrededor de la calidad educativa, y son las que permiten competir tomando en cuenta parámetros internacionales. Es muy bueno, en ese sentido que los grados novenos y quintos hayan mejorado en lenguaje, pero es inquietante que en matemáticas los resultados para tercero y quinto hayan descendido, en lo relativo a Manizales. También es llamativo que en los colegios de estratos socioeconómicos inferiores se esté dando una respuesta más favorable en términos de calidad que en las instituciones de estratos medios.

Hay un escenario de contrastes que las autoridades de la educación local, al lado de los directivos de los colegios, deben analizar para evitar los altibajos en el futuro. Si ya hay unas estrategias trazadas por las Secretarías de Educación Municipal y Departamental y por el ministerio del ramo, lo que debe hacerse es aplicarlas y estar atentos a mejorarlas si es el caso. No podemos contentarnos con decir que ya sabemos dónde están los problemas, sino que hay que avanzar hacia las acciones que garanticen no solo los ambientes adecuados para el aprendizaje, sino el uso de las herramientas metodológicas con que se cuenta.

Para el caso de Caldas es muy destacado que en los tres grados analizados se estén dando avances significativos, que también ubican a las instituciones de la región en lugares más sobresalientes y por encima del país. Eso indica que la tarea se está haciendo bien, que el camino emprendido es el acertado, pero todavía hay que hacer esfuerzos más grandes para que no sea una situación de coyuntura. Esperamos que ocurra algo parecido con las Pruebas Saber 11, que son las que sirven para el ingreso a las universidades y hasta para aspirar al programa Ser Pilo Paga, y es clave seguir trabajando en superar la brecha que persiste entre los colegios urbanos y rurales, sobre todo en los municipios.

Debemos reconocer que programas del Gobierno Nacional como Todos a aprender (enfocado en lenguaje y matemáticas) y los talleres de innovación en las aulas para mejorar los aprendizajes han servido bastante. Sin embargo, lo más importante es que esfuerzos locales relacionados con la Escuela Activa Urbana, los análisis de las pruebas Saber en todos los niveles, las Olimpiadas del Saber, la Lectura a primera hora, el mejor docente niño por Caldas, la Universidad en tu Colegio, la Universidad en el campo y trabajos en equipo con el Sena ayudan a corregir errores y fortalecer la calidad.

Es vital que el interés en la calidad se dé desde los primeros años de escuela, y se apliquen allí todas las fórmulas que de manera persistente consoliden una educación con mejoría creciente. Si ese trabajo es serio y continuo no solo tendremos bachilleres muy bien capacitados y competitivos, sino que su desempeño en la educación superior podrá ser más brillante. Además, de nuestras universidades saldrían cada vez más profesionales que estén a la altura de las exigencias del mundo globalizado en el que estamos y que cada vez nos plantea nuevos desafíos.