Hasta el cierre de esta edición se contabilizaban en Caldas 14 quemados con pólvora durante la actual temporada navideña. En todo el país la cifra asciende a cerca de 180 personas, donde el Valle del Cauca lidera las estadísticas por departamentos con 28 casos. Del total en Colombia, según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), 97 corresponde a menores de edad, lo que evidencia que los padres de familia no están haciendo lo suficiente para evitar que sus hijos se expongan a este riesgo.
En el caso nuestro, si nos comparamos con el Valle, lo preocupante es que mientras en Cali se reportan 13 quemados durante la temporada, en Manizales con una población de casi la quinta parte de la capital valluna, reporta 11 casos, donde la gran mayoría involucra menores de edad. Así, pues, nos hace falta mucha cultura a los manizaleños y caldenses frente al uso de la pólvora, y una mayor consistencia en el trabajo de las autoridades para ejercer los controles necesarios a la fabricación, comercialización, transporte y uso de este producto detonante.
En esto, hay que distinguir entre el tipo de pólvora que se consigue en el mercado y el uso adecuado que puede hacerse que ella. Debe quedar claro que todos aquellos elementos que tengan como base la pólvora blanca, como los totes y las papeletas, por ejemplo, están totalmente prohibidos, por lo menos en territorio caldense. Lo que sí se permite expender en algunos lugares y que los alcaldes tienen la obligación de regular, es ese otro tipo de pólvora usada para la realización de juegos pirotécnicos, la cual de todos modos solo debe ser manipulada por personas conocedoras de su manejo.
Es evidente que esta pólvora especial, usada mundialmente para festejar eventos de importancia, además de ser fabricada de manera legal y ser transportada y vendida siguiendo todos los protocolos establecidos, cuenta con los respaldos necesarios para ser usada de manera responsable. En estos casos, si bien las autoridades deben verificar que se ciñan a la legalidad, también deben entender que no son estas empresas las que originan el problema de los niños quemados durante la actual temporada.
Las verdaderas responsabilidades con los niños quemados corresponden a las fábricas clandestinas y a los expendedores ilegales que trafican con las famosas chispitas, culebras, crackers, voladores, papeletas y totes, entre otros, y que curiosamente logran hacer sus negocios en plena vía pública a los ojos de todo el mundo, pero sin que las autoridades puedan controlar y erradicar. Hacemos un llamado para que las acciones en contra de la pólvora ilegal sean eficientes, y que en reconocidos lugares de venta en el centro de Manizales y en los barrios se hagan estrictos controles que eviten que esos elementos peligrosos lleguen a las manos de los niños.
Al mismo tiempo, como sociedad, debemos enterarnos mejor de que hay pólvora que se fabrica y vende legalmente, pero que tampoco puede ser manejada por cualquiera. Es el caso del espectáculo de los juegos pirotécnicos que disfrutamos cada año durante la Feria de Manizales, y que se ha convertido en uno de los eventos con mayor asistencia y éxito en la ciudad.
No se trata de prohibir por prohibir, o convertir a todos los polvoreros en delincuentes, sino que es necesario tener claridad en la reglamentación del uso de esos elementos y hacer cumplir las normas cabalmente. En ese sentido, debe tenerse un conocimiento básico de la Ley 670 del 2001, el Decreto 4481 del 2006 y la Sentencia 790 de 2002 de la Corte Constitucional, además de los artículos 29 y 30 del nuevo Código de Policía.